“Tocado y hundido” por Ariana Olivares

Hablar de posibles riesgos medioambientales en Canarias se ha convertido en habitual. Tras el puerto de Granadilla, las extracciones petrolíferas y la regasificadora, hoy es noticia el hundimiento de un barco pesquero ilegal, cuyo contenido de más de mil toneladas de fuel se extiende ya a lo largo de 70 km. Por el momento, las víctimas visibles han sido tres tortugas boba, sin embargo, las consecuencias medioambientales serán incalculables.

Foto Arribalasqueluchan (flickr)

Foto Arribalasqueluchan (flickr)

El barco ruso Oleg Naydenov se hundió en la noche del martes a 15 millas al sur de Maspalomas (Gran Canaria), a 2 400 m de profundidad y cargado con 1 409 toneladas de fuel. Había sufrido previamente un incendio en el puerto de la misma isla, tras el cual fue trasladado a Fuerteventura para luego regresar a Gran Canaria.

Parece ser que el objetivo era alejar el barco de la costa y adentrarlo en aguas internacionales, quizás como quien barre bajo la alfombra para escurrir el bulto sin que se note. Esta acción pone de manifiesto, como declara la Coordinadora Canaria contra las Prospecciones, «la falta de conciencia ambiental e irresponsabilidad de las autoridades políticas ante este tipo de desastres».

Por si esto era poco, resulta que el pequeño Oleg es un barquito de pesca de arrastre calificado como ilegal,según afirma la responsable de Océanos y Pesca de Greenpeace en España, Celia Ojeda. Su licencia para pescar le fue revocada por Senegal en 2012, ya que en conjunto estaba pescando la mitad de las capturas de las especies pelágicas de su país. Cuenta además con varias denuncias; la última en 2014.

Ana Pastor, la ministra de Fomento, se negó a dar explicaciones sobre la ruta seguida por el barco, y tampoco ha cuantificado el fuel derramado (ahora parece situarse entre el 21 % y el 63 % del volumen que llevaba el barco), cuya mancha sobre el mar se extiende a lo largo de 70 km, a una distancia de la zona marítima especialmente sensible inferior a 6 km y a 92 de la costa.

Tal y como lo anunciaba el portavoz de Greenpeace, Julio Barea, el fuel ha terminado saliendo a causa de la presión, y debido a las corrientes profundas, se está desplazando hacia el oeste. Por este motivo, la alerta se ha elevado a nivel uno, que equivale a peligrosidad media. Sin embargo, el consejero de Seguridad del Gobierno de Canarias, Javier González Ortiz, ha declarado que «no hay previsión de que la mancha se acerque a la costa», por lo que parece que podemos quedarnos tranquilos, ya que mientras las playas se vean limpias, qué importa el impacto medioambiental.

Las primeras víctimas no han tardado; son ya tres los ejemplares de tortuga boba que han aparecido contaminados de chapapote. El biólogo veterinario Pascual Calabuig, del Centro de Recuperación de Fauna de Tafira, ha declarado que dicho vertido afectará «a toda la fauna de la zona, especialmente a las pardelas que nada más entrar en contacto con el combustible, morirán irremediablemente». Los animales siempre son los primeros en pagar el precio de la irresponsabilidad humana, ya sea en la industria alimentaria, la cosmética o la construcción.

Tanto Greenpeace como WWF critican la falta de transparencia de la información que ha dado el Gobierno, así como la decisión de trasladar el barco a una zona de alta sensibilidad como es Jandía, la cual se declarará en el futuro Lugar de Importancia Comunitaria y en la que “se pretende constituir una reserva marina mundial de cetáceos”, cuando lo lógico habría sido llevar el barco a una zona resguardada donde gestionar con más facilidad la emergencia.

Foto: Arribalasqueluchan (flickr)

Foto: Arribalasqueluchan (flickr)

No es la primera vez que esto sucede, en 2002 se tomó una decisión similar con el petrolero Prestige, lo que supuso uno de los peores desastres medioambientales en las costas españolas. Tampoco es la primera vez que Canarias es víctima de la irresponsabilidad de las autoridades, el barco hundido se añade a la lista tras el puerto de Granadilla, la Ley de Costas que dejó a familias en la calle, las prospecciones petrolíferas, la regasificadora de gas natural licuado, los proyectos de construcción de trenes que atravesarán la isla y muchos más, que solo tienen en cuenta el beneficio económico de unos pocos y nunca el bienestar de la población o el medio ambiente. Pero como se suele decir, ¡qué suerte vivir aquí!

Ante este panorama, Greenpeace se está planteando solicitar a las autoridades la participación de las ONG ambientales en las operaciones que se realicen o, en su defecto, el acceso al informe completo y su justificación, pues las decisiones tomadas demuestran la inexistencia de protocolo de actuación por parte de las instituciones. Estos planes de contingencia deben tener, en el caso de Canarias, una extensión más internacional, según afirma Jesús Cisneros, profesor de Contaminación marina de la Universidad de Las Palmas, al tener que coordinarse con Marruecos y Mauritania debido a la frontera marina entre estos territorios.

Esto abre el debate de la falta de soberanía de Canarias sobre sus aguas y la desprotección ambiental que esto genera, como afirma la Coordinadora Canaria. Además, hay que añadir el rechazo del Gobierno hacia la voz del pueblo, tal y como ha sucedido con las prospecciones, pues el proyecto se detuvo a causa de no cumplir las expectativas y no por la oposición ciudadana.

El Archipiélago canario es un punto estratégico que da muchos beneficios (pero que Canarias no ve) y que aún tiene potencial, como denota, por ejemplo, la construcción de otro parque acuático en las islas a manos del empresario alemán, Wolfgang Kiessling, dueño del Loro Parque y Siam Park. No obstante, todavía son muchas las personas que creen eso de que vivimos gracias al turismo (once millones de turistas y una de las cifras más elevadas de desempleo).

Ya no sirve decir que aquí siempre ha sido así o suspirar con resignación. Cuando vayamos a la playa y salgamos de allí morenos del petróleo y no del sol, entonces sí nos lamentaremos y será demasiado tarde. Ayer fue en Galicia, hoy es en Canarias, mañana puede ser en cualquier sitio.  No podemos permitir que los y las responsables de las catástrofes y la especulación en las islas (o cualquier otro lugar) salgan limpios al tiempo que manchan nuestro nombre y nuestra tierra.  Solo tenemos un planeta y es nuestro deber cuidarlo.