UNIÓN DEPORTIVA VEGETARIANA

“La práctica deportiva, a todos los niveles, es compatible con el respeto a los animales”

P1080263Nos lo dicen los responsables de la Unión Deportiva Vegetariana, entre cuyos miembros hay atletas de élite que compiten al más alto nivel en carrera a pie, ciclismo, triatlón, natación o montañismo, y que cuidan meticulosamente su alimentación respetando el medio ambiente, y por supuesto a los animales.

El nivel en el que cada cual compite no importa para ser integrante de la Unión Deportiva Vegetariana. Los hay profesionales, ganadores en sus modalidades, y otros muchos que simplemente disfrutan de la práctica del deporte, pero todos quieren mostrar y promocionar con su propio ejemplo que hacer deporte, a todos los niveles, incluso profesional, es compatible con una dieta vegetariana o vegana.Como muestra, Eneko Llanos, ganador de varios Ironman y campeón de Europa de triatlón largo, nos cuenta convencido que su dieta “lejos de ser un hándicap, le ha ayudado en su rendimiento”.

Nacieron en 2009 en el foro de la Unión Vegetariana Española (UVE) y su primer paso fue hacer unas camisetas “para promocionar nuestro estilo de vida”, que estrenaron en la Carrera del Ebro de ese año, con tres de sus miembros corriendo con la nueva equipación.

A partir de ahí crearon www.veggierunners.es y el grupo de Facebook, hasta que en 2012 tuvieron capacidad para constituirse legalmente como club deportivo. Y así lo hicieron, redactando y aprobando los estatutos, constituyendo la junta y convocando la asamblea. El crecimiento del club es constante desde entonces porque la gente los va conociendo por internet o en las propias carreras al ver la equipación. Son ya casi cien socios, alrededor del 60% veganos, y el grupo de Facebook ronda los 400 miembros.

Ahora, sus objetivos inmediatos pasan por “dar consistencia a la estructura del club”, para ser referencia en los medios de comunicación y organizar eventos que permitan mostrar una imagen unificada. “Pretendemos servir de apoyo a aquellas personas que deciden dar el paso al veganismo  manteniendo la práctica deportiva”.Ese apoyo es esencial, nos explican, porque la mejor forma de rebatir los mitos es “empíricamente”. “Alguno de los miembros del club es corredor de ultramaratones, competiciones de más de 100 kilómetros, donde la alimentación juega un papel fundamental”, y cada socio que cuenta sus experiencias en la web, en Facebook o en cualquier otro lugar, “es una prueba de que deporte y alimentación ética son compatibles”.

La dieta concreta depende del tipo de actividad que se practica y la intensidad, pero insisten en que la alimentación sin productos de origen animal ofrece suficientes fuentes de hidrato de carbono, proteínas y grasas para cubrir las necesidades de un deportista, incluso en periodos de alta intensidad de entrenamiento.Si el deporte se practica a un nivel más popular, basta con incluir suficientes hidratos y proteínas presentes en casi cualquier plato vegano, como legumbres, frutos secos, pastas, arroces, etc.

En su web, hay una recopilación de menús sacados de la experiencia de sus socios, pero nos avanzan algunas sugerencias muy apetitosas. Por ejemplo, para almorzar: salmorejo, lentejas guisadas y dos piezas de fruta; ensalada multicolor, borrajas con patata, zanahoria y cebolla o berenjena con mayonesa de tofu y fruta; ensalada de lentejas con arroz, tomate… y bizcocho con el café; ensalada básica con mezcla de semillas y tofu; ensalada de tomate y soja cocinada como las lentejas; quinoa con judías y un yogur de soja; guiso de lentejas con albóndigas de arroz; ensalada de pasta y gazpacho; ensalada variada, paella de verduras y tres paraguayos; salteado de calabacín, cebolla, alga wakame, seitán y un tomate maduro, acompañado de quínoa, pasta o arroz, y un toque de albahaca; champiñones con perejil y limón, y salmorejo; ensalada de judías pintas con pimiento, cebolla, tomate, anacardos, champiñones y maíz, y fruta; cuscús con brócoli; ensalada de garbanzos; pasta con ajos fritos, guindilla y pimentón, un filete de seitán y fruta; incluso nos proponen una opción crudivegana: calabacín cortado en forma de espaguetis con albahaca, tomate, piñones o anacardos, cúrcuma, pimienta, semillas varias, aceite de oliva y ajo.

Para cenar: trigueros a la plancha, tostada de humus y un paraguayo; ensalada variada, con una berenjena a la plancha; gazpacho, hamburguesa vegetariana y fruta; Trampó, ensalada de tomate, pimiento verde, cebolleta, con pimentón dulce en el aliño); una coca con champiñones, berenjena y cebolla; frutos secos, preferiblemente almendras crudas y nueces. También para cenar tenemos propuestas crudiveganas, como coliflor, zanahoria, pimiento, dátiles, nueces, endivias y manzana deshidratada, todo cortado muy pequeño, con curry, aceite y sal.

En los desayunos, priman las leches vegetales con cereales o tostadas con aceite, tomate o humus, a las que se puede añadir tahini o semillas; el kéfir con salvado crujiente y frutas como albaricoques o kiwis.

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