“NIÑOS ROBADOS” por Sara Martín Blanco

El robo de bebés recién nacidos fue una práctica iniciada en la Guerra Civil española, promovida por Franco, y practicada hasta los años ’80. Miles de adultos, hoy, no conocen aún a sus madres naturales. Actualmente, distintas asociaciones luchan para que el Gobierno español haga justicia con el pasado.

LOS ORÍGENES

El conocido caso de “los niños robados” es un episodio que se remonta a los inicios de la Guerra Civil Española, en 1936. Desde los comienzos de este conflicto civil y los siguientes años de posguerra, la sustracción “legal” (si el Estado ofrecía aparente cobertura) o ilegal, de hijos a sus madres, fue una práctica habitual. Tan solo en el periodo que transcurre entre 1944 y 1954, se calcula -según expuso el juez Baltasar Garzón- que más de 30.000 hijos fueron robados a sus madres naturales [1].

La separación y desaparición de estos niños fue un hecho que se repitió constantemente, tanto entre las mujeres militantes de partidos políticos de izquierda como entre las mujeres que, simplemente, eran esposas o hermanas de republicanos. En el Auto de la Audiencia Nacional de Madrid 53/2088 E [2], se puede leer cómo el general Francisco Franco autorizaba al Jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares la creación de un Gabinete de Investigaciones psicológicas, con el objeto de investigar las raíces psicofísicas del marxismo o, dicho de otro modo, identificar el biopsiquismo del fanatismo marxista [sic].

Este programa, dirigido por el doctor Antonio Vallejo Nágera en 1938, se aplicó en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) y en la prisión de Málaga, repleta de mujeres y niños que pronto serían forzosamente separados y entregados a familias del Régimen. Asimismo, el Consejo de Europa declara, en el mismo documento, que en los campos de concentración de Mathausen,  Sachsenhausen y Flossenbürg, durante el periodo comprendido entre 1942 y 1945, se efectuaron experimentos en los prisioneros españoles para identificar los genes rojos [sic].

Paradójicamente, a la par de estos acontecimientos estremecedores que atentaban contra la infancia y la humanidad, el régimen dictatorial de Franco divulgaba un ideal de núcleo familiar de carácter religioso muy proteccionista con los niños. Por ello mismo, como operación propagandística, en 1940 Franco promovió una ley que indicaba que todos los niños españoles que vivían fuera del país, debían ser repatriados a España, y la patria potestad de éstos pasaba automáticamente al Estado.

LA PRÁCTICA HEREDADA

Tras la muerte de Franco (1975), el robo de bebés siguió siendo una práctica habitual en España. Ahora, sin embargo, las víctimas ya no eran madres rojas, sino solteras, jóvenes o con pocos recursos, y ya no era el Estado el que promovía esta práctica, sino sacerdotes, monjas, médicos ultracatólicos e incluso jueces y notarios: eran todos herederos de una mentalidad nacional-catolicista muy arraigada aún.

La Asociación Española para la Protección de la Adopción (AEPA), fundada por Gregorio Guijarro Contreras (1969), exponía, en 1979, que adoptar era la solución “cuando los mecanismos de encuadramiento del niño en el ámbito familiar no se han logrado” [3]. Pero a pesar de promover esta práctica, la adopción por la vía legal era, en la mayoría de casos, imposible. En 1980, solo en la Diputación Provincial de Madrid, había acumuladas 6.000 solicitudes de adopción [4] y, sin embargo, llevaban años sin dar en adopción a ningún bebé. Con todo, durante esos años, hubo miles de menores dados en adopción a través de la mafia del robo de niños. Todos estos casos solían darse en clínicas o casas cuna controladas por instituciones como las Hijas de la Caridad o el Teléfono de la Esperanza, y, normalmente, a las madres se les informaba de que su hijo, al que acababan de dar a luz, había fallecido. En aquellos casos de incredulidad, se les mostraba el cadáver de un bebé para anular cualquier tipo de duda al respecto.

Mientras esto sucedía, otra familia, la adoptiva, pagaba, en concepto de gastos de hospitalización de la madre natural, entre 50.000 y 150.000 pesetas. El precio de los niños robados oscilaba entre las 50.000 y un 1.000.000 de pesetas [5]. Los padres adoptivos podían tener un bebé a la carta, decidiendo no solo el sexo, sino eligiendo también entre los candidatos que eran mostrados en los desfiles organizados por las monjas, buscando aquel que tuviese mejor pelo, dientes e, incluso, arqueo de piernas.

No fue hasta 1987 que el Gobierno español aprobó la Ley de Adopción con el objeto de dar fin a la red ilegal de niños adoptados.

LOS NIÑOS ROBADOS YA SON MAYORES

Con la finalidad de hacer justicia a los miles de casos de niños robados, tanto durante la Guerra Civil Española como durante las siguientes cuatro décadas posteriores, se han ido organizando distintas movilizaciones de denuncia en España.

A fecha de 14 de Diciembre de 2006, diversas asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica presentaron, junto a algunos particulares: LINK

Contacto: BuscoSerQueridoBio@gmail.com


  • [1] http://www.publico.es/175572/los-ninos-perdidos-son-victimas-del-franquismo
  • [2] http://estaticos.20minutos.es/adj/2008/11/18/1264.pdf
  • [3] http://elpais.com/diario/2011/03/06/domingo/1299387153_850215.html
  • [4] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/05/12/actualidad/1336844874_900912.html
  • [5] http://elpais.com/diario/2011/03/06/domingo/1299387153_850215.html
  • [6] http://estaticos.20minutos.es/adj/2008/11/18/1264.pdf
  • [7] http://www.republica.com/2012/05/18/primer-encuentro-nacional-de-asociaciones-de-ninos-robados-y-adoptados_494725/
  • [8] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/20/espana/1332239940.html
  • [9] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/20/espana/1332239940.html