MALTRATO Y ABANDONO DE ANIMALES EN EL NUEVO CÓDIGO PENAL por Laia García Aliaga

Y de nuevo llega el verano; esa época de playa, sol, bebida refrescante en una agradable terraza con una todavía mejor compañía, época de viajes, vacaciones escolares… y despunte del abandono de animales.

Foto: Jose Luis Canales (Flickr)

Foto: Jose Luis Canales (Flickr)

Si bien es cierto que los humanos abandonamos animales durante todo el año, también lo es que siempre aumenta dicha atrocidad en los meses de verano. Pero los animales y quienes trabajamos para defenderlos estamos un poco más de suerte que en años anteriores, porque desde el pasado 1 de julio, ¡el abandono de animales ya es un delito! No, antes no lo era. A lo largo de los años ha sido común oír a personas decir “el abandono de animales es un delito”, pero a lo que se referían realmente es a que lo contemplaba el Código Penal y, por lo tanto, era sancionable. Pero este cruel y cobarde acto tan solo constituía una falta, motivo por el cual las consecuencias para quien abandonaba no eran suficientes como para, quizá, evitar que lo hiciera.

Actualmente tras la reforma, sí podemos decir que abandonar a un animal es un delito y que, por lo tanto, podremos ser condenados y que ello conste en nuestros antecedentes penales, deseando que esto sea mayor amenaza para que junto con la educación cívica y ética, los abandonos disminuyan hasta casi desaparecer. Cuando alguien sea condenado por abandono, podrá ser castigado con una pena de multa de 1 a 6 meses, así como la inhabilitación para trabajar o convivir con animales de 3 a 12 meses.

¡Ojo! Otra novedad importantísima que no podemos pasar por alto es la inclusión, por fin, de la explotación sexual como delito (la conocida zoofilia). Estamos a merced de la jurisprudencia y la doctrina que se vaya creando a partir de ahora y que nos facilite la interpretación que debemos darle a este precepto legal, pero en principio parece que podremos denunciar no solo lo que todos conocemos como zoofilia, sino cualquier comportamiento sexualmente degradante para el animal y cualquier espectáculo de contenido erótico en el que se usen animales en ese contexto.

También se ha visto modificado de forma beneficiosa para los demás animales el delito de maltrato animal que, si bien ya existía, su tipificación tras la reforma amplía los grupos de animales a los que es aplicable, aumenta las penas si el resultado del maltrato fue la muerte del animal hasta los 18 meses de prisión y los 4 años de inhabilitación para trabajar o convivir con animales, añade agravantes… por lo que se nos facilita la persecución de dichos actos y esperemos que poco a poco dejen de quedar impunes quienes los maltratan.

Foto: Julio César Mesa (Flickr)

Foto: Julio César Mesa (Flickr)

Así que actualmente el Código Penal contempla diversos delitos que podemos denunciar contra los animales: el maltrato (incluso en espectáculos no autorizados en cuanto a los animales considerados domésticos), el abandono y la explotación sexual. Además, se han visto ampliadas los individuos que pueden ser víctimas de dichos delitos, siento actualmente posible denunciar los actos acaecidos contra animales domésticos o amansados, pero también si suceden contra  los animales que vivan bajo el control humano o cualquiera que no viva en estado salvaje.

Como anunciábamos, se contemplan agravantes como el uso de armas o medios peligrosos para la vida del animal, el ensañamiento (que en épocas pasadas era un requisito y ahora no solo no lo es, sino que agrava el hecho), causarle la pérdida de un órgano, sentido o miembro, o maltratarlo en presencia de un menor de edad. Y no olvidemos recordar que, además de la pena de prisión, quienes sean condenados por maltratar a otro animal podrán ser inhabilitados para trabajar con animales pero también para tenerlos con carácter general. Este es un gran avance, porque permite dificultar la reincidencia.

Es imprescindible que la ciudadanía esté atenta y tome medidas legales contra cualquier acto delictivo que se cometa contra otros animales. Tengamos en cuenta que ellos, las víctimas, no pueden contratar a un abogado para hacerlo. Es nuestra responsabilidad dejar de mirar hacia otro lado. Levantemos no solo nuestra voz, sino nuestros actos por ellos.

Laia García Aliaga es abogada - www.laiagarciaaliaga.com