LOS ANIMALES SON PARTE DE LA CLASE TRABAJADORA Y OTROS ENSAYOS por Ediciones Ochodocuatro

Escrito por Jason Hribal. Edita Ochodoscuatro Ediciones. Madrid, 2014. 178 páginas. 13X19 cm. 6 euros. Gratis en PDF en: ochodoscuatroediciones.org

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Probablemente leas el título: “Los animales son parte de la clase trabajadora”, e inmediatamente tengas una opinión al respecto. Probablemente, esas ocho palabras ya generen en ti un debate interno, un cuestionamiento o bien una reafirmación de lo que ahora mismo piensas sobre el trabajo, sobre los demás animales, sobre las relaciones de clase y sobre el concepto de clase en sí mismo. Probablemente, en sólo ocho palabras, el historiador Jason Hribal ya haya conseguido llevar tu cabeza a ebullición. Pero también es probable que aún no sepas que el economista Adam Smith se refería a los animales criados en granjas como “trabajadores productivos”, que en el siglo XVIII había personas que se negaban a viajar en carruaje por solidaridad con los caballos, que el término “cimarrón” se acuñó para designar a los animales que huían de su explotación como ganado y formaban comunidades salvajes. ¿Te has preguntado por qué la potencia de las máquinas se mide en “caballos”? ¿De verdad piensas que está todo dicho sobre la clase trabajadora? Quienes decidan ir más allá de las ocho palabras del título, descubrirán que no se trata de un desafío estéril, sino de una propuesta sólida y bien documentada que aporta unos cimientos sobre los que seguir construyendo pensamiento y acción.

Es ahí donde radica la fuerza de este reto, que la editorial Ochodoscuatro ha decidido poner sobre la mesa para alimentar y enriquecer el debate acerca de nuestra relación con los demás animales. O, mejor dicho, la relación de los demás animales con nosotros/as, con nuestros sistemas económicos y de valores, con la historia que normalmente contamos como nuestra.

Y es que Hribal distingue dos maneras de sacar a la luz la realidad de un grupo social históricamente invisibilizado. La primera, la más extendida, es la que lanza una mirada lejana y ajena a lo que sucede o sucedió a “otros/as” (a la mujer, a la raza negra, a los animales no humanos…). La segunda, la que él ha elegido, consiste en contar cómo esos/as “otros/as” han hecho historia: sus acciones, sus reacciones, sus decisiones… Se trata de explicar la historia desde abajo y, más allá de una mera cuestión metodológica, constituye una auténtica declaración de principios. Sin obviar el papel de objetos y mercancías que nuestra sociedad ha asignado a los demás animales, Hribal nos ofrece la oportunidad de verlos como sujetos activos de su propia explotación, de su resistencia, de los acontecimientos que han producido cambios en el mundo.

Los animales no humanos tienen formas muy ricas y diversas de comunicar su historia, su visión y su actitud hacia la vida que les imponen. Hribal invita a los movimientos animalistas a abandonar el mantra de que “los animales no tienen voz”. Lo que sucede, como en otros colectivos oprimidos, es que se les ha silenciado. A ellos y también a quienes, a lo largo de los siglos, se han unido a su causa.

Por eso no basta con levantar la voz por los animales. Tenemos que estar dispuestos/as a reconocer que tienen la suya propia. No basta con reivindicar un nuevo papel para ellos si no tenemos la disposición para dárselo. Estableciendo una relación de clase, lo que el autor se propone es deshacer los nudos en los que se mezclan diferentes formas de explotación y opresión; transformar esos nudos en lazos, en intersecciones que puedan ayudarnos a encontrar nuevos caminos de lucha y liberación. Lo que propone, al fin y al cabo, es establecer con los demás animales una verdadera comunicación, entendiendo esta como el reconocimiento y la puesta en práctica de lo común. Desde este punto de vista, la línea divisoria entre “nosotros/as” y “ellos/as” ya no la marca la diferencia entre una especie y otra, sino la diferencia entre “explotadores/as” y “explotados/as”.

Si decides leer el libro, probablemente descubras que es mucho más que ocho palabras desafiantes.

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