LA EUGENESIA, por Sara Martín Blanco

Los defensores de la eugenesia han promovido políticas muy concretas con el fin de alcanzar una mejora en la genética humana. Aplicada en su inicio en la cría selectiva de animales para conseguir pura razas, la eugenesia alimentó algunos movimientos sociales del siglo XX que perseguían la pureza racial humana.

El naturalista británico Charles Robert Darwin (1809-1882) postuló en su obra, El origen de las especies (1859) [1], dos de las grandes teorías acerca de la evolución de la vida que, actualmente, siguen constituyendo un pilar para el estudio de la biología: por un lado, la teoría de que todas las especies de seres vivos tienen un origen en común; por otro, que la evolución de éstas se ha ido desarrollando mediante el proceso de la selección natural.

LA SELECCIÓN NATURAL

La lucha por la existencia de la vida tiene lugar cuando los recursos que el medio ofrece para sostener una población biológica son limitados. Este estado obliga a que exista competencia entre los individuos; luchan por los recursos y la posibilidad de reproducirse. Sin embargo, no todos tienen necesariamente las mismas posibilidades de vencer. Algunos miembros de la población son capaces de adaptarse mejor a esta situación y sobrevivir, otros no. El éxito reside en pequeñas diferencias genéticas (hereditables) que favorecen la capacidad de adaptación al medio. La teoría clásica de la selección natural afirma que los mejores adaptados son los que podrán reproducirse y transferir, genéticamente, sus habilidades a las futuras generaciones.

DE LA SELECCIÓN NATURAL A LA EUGENESIA

En 1871, Charles Darwin publica El origen del hombre [2]. En esta obra confluyen tanto sus ideas sobre la selección natural como las expuestas por su primo Francis Galton acerca de la heredabilidad de los rasgos morales y mentales. Preocupado por estos descubrimientos, Darwin apuntó la posibilidad de perder los beneficios de la selección natural si la sociedad intervenía ayudando a los más débiles a sobrevivir y a reproducirse. Sin embargo, si la sociedad negaba esta ayuda a los débiles (destinados a no sobrevivir mediante la selección natural), el ser humano podría perder, asimismo, algo tan valioso como el instinto solidario que llevaba a la cooperación social.

Tras la muerte de Darwin, Galton decidió formalizar el proceso de la selección artificial para la mejora biológica de la especie humana. Bajo el nombre de ‘Eugenesia` (del griego eu- ‘bien’, –génesis ‘nacimiento, origen’ e –ia ‘acción, cualidad’ [3]), esto es, `bien nacido’, Francis Galton lanzaba su propuesta sobre la planificación de matrimonios de personas inteligentes, con el fin de maximizar las capacidades innatas de los niños y evitar el de los menos capaces.

LA POLÍTICA EUGENÉSICA

Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Francia, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia, Alemania y Suiza fueron las sociedades europeas que, desde finales del siglo XIX y durante gran parte del XX, promovieron y aplicaron políticas eugenésicas [4]. Con la fundación de las primeras sociedades para la Higiene Racial (1905, Berlín y 1907, Inglaterra), la aparición de las primeras leyes de esterilización (1907, EEUU), la creación de la primera Oficina de Registro de Eugenesia (Nueva York, 1910), la aprobación de la Ley de prevención de las enfermedades hereditarias (1933, Alemania), y el establecimiento del programa Aktion T4 para la purificación racial de la sociedad alemana (1934), se iban estableciendo los diferentes programas eugenésicos, que iban desde la restricción del matrimonio y el control de la natalidad a la segregación racial y de enfermos mentales, el genocidio, los abortos forzosos o la esterilización obligatoria. Todos aquellos que padecieran alguna de las patologías tipo contempladas por las leyes de la eugenesia (sordera, esquizofrenia, debilidad mental, alcoholismo, depresión o malformaciones) eran sometidos a alguna de estas prácticas.

Así, con el argumento de conseguir ciudadanos más fuertes e inteligentes, judíos, gitanos, testigos de Jehová, prostitutas, homosexuales y todas aquellas personas calificadas de antisociales, fueron esterilizadas forzosamente (Virginia: 8.000 personas; California: 20.000 personas; resto de EEUU: 60.000 personas; la Alemania nazi: 400.000 personas) o eutanasiados (territorio nazi: 200.000 personas) [5].

LA (DES)ACREDITACIÓN DE LA EUGENESIA

Aunque las ideas científicas de la eugenesia fueron aplicadas en algunos países con anterioridad a la Alemania nazi, fue debido a las campañas propagandísticas promovidas por Hitler que acabó asociándose al nacionalsocialismo. Considerándose la eugenesia desde entonces como parte de un programa político –y ya no una ciencia independiente-, fue desacreditada por las comunidades científicas, que acabaron etiquetándola como pseudociencia. A pesar de esto, las prácticas eugenésicas siguieron en marcha hasta el fin de las leyes de esterilización en 1976 (en Alemania finalizan en 1945, pero los países escandinavos y los Estados Unidos continuaron aplicándola a escala menor).

En la actualidad, el debate acerca de qué prácticas pueden ser consideradas eugenésicas y hasta qué punto son inmorales, alimenta un complejo debate entre los genetistas e investigadores científicos. A menudo, la exploración pre-natal, el aborto, la orientación genética, la fecundación in-vitro o la reprogenética, por ejemplo, son consideradas prácticas eugenésicas, defendidas por algunas sociedades o subculturas y criticadas por otras. Algunos de los programas pro-eugenésicos de nuestra era son el “Banco de esperma de genios” [6] (1980-99), el Proyecto Genoma Humano [7], o la Ley China de Asistencia Sanitaria Maternal e Infantil [8] (1994). El objeto de estas medidas es la prevención de enfermedades hereditarias y la mejora biológica para las futuras generaciones, pero, ¿son estas medidas coactivas, discriminativas e inmorales o son, por el contrario, medidas científicas que, de hecho, ayudan a mejorar el acervo genético humano? Identificar qué aspectos suponen una mejora y qué otros un defecto, qué prácticas son morales o inmorales y qué mejoras son deseables o no, ¿son cuestiones que se han de responder desde la cultura o desde la ciencia? El debate de la eugenesia sigue abierto.


[1] DARWIN, CHARLES (2009): El origen de las especies, Ediciones Akal, Madrid

[2] DARWIN, CHARLES (2008): El origen del hombre, Edición Edaf, Madrid

[3] Diccionario de la Lengua Española (DRAE) en http://buscon.rae.es/drae/?val=eugenesia

[4] “El derecho a nacer” en http://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2010/07/20/derecho-nacer/259349.html

[5] En este recuento no se tienen en cuenta los miles de exterminios que tuvieron lugar en los campos de concentración.

[6] http://www.geniusspermbank.com/eindex.html

[7] http://www.genome.gov/11510905

[8] http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/5/2292/17.pdf