ENTREVISTA A THOMAS PONCE

“Si no me comería a mi gato, por qué iba a comerme a un pollo”
Con ese razonamiento, y con apenas cuatro años, Thomas Ponce comenzó a dar el paso definitivo para dejar de ser un niño preocupado por los animales y convertirse en un activista por sus derechos. Con doce años es uno de los “lobbistas” más conocidos del mundo, y en esta entrevista nos cuenta su historia, sus motivos y su mensaje.

CL: Cuéntanos cómo fue el proceso desde ser un niño al que le gustan los animales a movilizarte para defender sus derechos.

TP: Sabes, muchas personas me han hecho esta pregunta últimamente, así que he tenido que pararme y reflexionar un poco sobre ello, para intentar localizar en qué punto de mi vida o qué evento fue el que me hizo empezar a pensar en los derechos de los animales, y esto es lo que he sacado; siempre me han encantado los animales y siempre estuve interesado en aprender todo lo que pudiera sobre ellos. Veía cualquier programa que podía sobre animales. Veía Zoboomafoo en PBS Kids, programas de Animal Planet y el Discovery Channel. Estaba fascinado con sus formas de vivir y asombrado con su belleza y fuerza, así como preocupado por su vulnerabilidad. Simplemente siempre sentí que tenía que ayudarles y protegerles. Era una parte de mí, ¿sabes?. Estaba en mi corazón. Incluso antes de aprender a leer, solía escoger libros sobre animales para que mi madre me leyera. Recuerdo uno de los libros que me causó más impresión siendo niño, se llamaba “Turtle, Turtle, Watch out” (Tortuga, Tortuga, ¡cuidado!). Le pedía a mi madre que me lo leyera una y otra vez. Era la historia del viaje de una tortuga para poner sus huevos, y mostraba todos los obstáculos que tenía que superar a lo largo de su vida, desde depredadores hasta basura en el océano. Recuerdo reflexionar sobre cómo, si la gente aprendía la forma de ayudar, lo harían. Empecé a decirle a la gente que no tiraran basura porque por ejemplo, las bolsas de basura, podrían terminar en el mar y confundir a una tortuga, que pensaría que es una medusa e intentaría comérsela, asfixiándose. Recuerdo pedir poder ir a un tour de tortugas, y si podía ir a ayudar a limpiar las playas, pero me dijeron que era demasiado joven para ser voluntario y tuve que empezar a hacer cosas por mi cuenta.

Mirando hacia atrás, creo que esa fue mi primera experiencia como activista. Yendo hacia delante desde ese punto, debía de tener unos 4 años cuando hice la conexión sobre el origen de la comida que comemos; por ejemplo, un pollo tenía que morir para hacer unos nuggets de pollo. Una vez que me había dado cuenta de esto, supe que no podía volver a colaborar con esa crueldad, así que le dije a mis padres que no volvería a comer nada que tuviera cara. Para mí fue una decisión muy sencilla; si no me comería a mi gato, ¿por qué me iba a comer a un pollo? No podía hacerlo; me resultaba muy desagradable pensar en comerme la carne del otro ser vivo. Empecé entonces a hacerme más preguntas y a leer por mi cuenta sobre los horrores que tenían que sufrir los animales cada día. Pensar en ellos siendo usados para comida, me llevó a cuestionarme otros aspectos similares como el uso de los animales para hacer ropa y zapatos, o los animales encerrados en zoos, acuarios y circos. Recuerdo pensar qué egoísta y cruel era por parte nuestra el asesinarlos y abusar de ellos o el tenerlos en cautividad para nuestras necesidades egoístas. Según leía y aprendía más, supe que tenía que hacer algo, así que con 4 o 5 años, lo que podía hacer era hablar, y eso es lo que hice con cualquier persona que me escuchara y con mucha gente que no quería hacerlo. Cuando iba a la guardería, puse un puesto de lavado de perros y recaudé dinero para un rescate local y para Peta. Distribuía libros sobre vegetarianismo y le hablaba a todo el mundo sobre la esterilización y castración de sus mascotas y sobre el hecho de que los animales tienen derechos también. Me sentía genial por poder ser capaz de ayudar a difundir el mensaje.

Las cosas fueron progresando desde ahí. Escribí ensayos en el colegio sobre el sufrimiento de los animales, acudí a protestas, me uní al Peta Pack paseo para los animales, pedí que me enviaran más libros y repartía panfletos en cualquier lugar y en cualquier momento que podía, hablándole a todo el mundo sobre convertirse en vegetariano/vegano y defendiendo a los animales. Estaba, y sigo aún, convencido de que educando a la gente sobre lo que sucede realmente de puertas para adentro, era la clave para lograr un cambio. Años después oí hablar de la conferencia sobre los derechos de los animales en Washington DC, organizada por Farm, y supe que tenía que ir. Ahorré dinero para ir, y allí, conocí a una abogada de los derechos de los animales. Me oyó hablar durante una de las reuniones y se acercó a mí después para hablar sobre las preguntas que había hecho. Le dije que estaba interesado en convertirme en un abogado defensor de los derechos de los animales porque quería aprender sobre cómo cambiar las leyes referentes a aquellos. Le dije que, aunque me parecía muy importante protestar y defender a los animales, consideraba que no se conseguiría cambiar nada si no se abordaba el tema de las leyes existentes.

Me preguntó si había oído hablar del “lobbying” y si estaba interesado en aprender. Por supuesto, me lancé de lleno a la oportunidad de poder aprender más. Hablé con ella cuando llegué a casa y me uní a un grupo que ella tenía para debatir sobre el Acto XXX y me enganché a partir de ahí.  Eso era lo que me faltaba en mi activismo; fue como si se hubiese encendido una bombilla en mi cabeza. Empecé a leer por mi cuenta sobre lobbying y a llevarlo a cabo. Creé mi página de Lobby por los animales, LINK, y empecé a reunir textos sobre la importancia de hacer lobbying y cómo responder a tantas preguntas de “cómo” como pudiese. Quería que la gente entendiera que tenía el poder de provocar un cambio. Quería que viesen lo fácil que es hablar a los legisladores y que sus voces pudiesen ser y fuesen oídas, lo que a su vez hace que se oigan también las voces de los animales.

Durante toda mi vida he sido afortunado porque he tenido un apoyo tremendo por parte de mis padres. Me han querido y me han apoyado desde el principio, incluso cuando ellos mismos no se habían embarcado en esto. Me escuchaban y me respaldaban al cien por cien. También he conocido gente increíble por el camino que han sido un gran apoyo para mí. Whitney y Michelle de Peta me han dado muchos ánimos y formas en las que podía involucrarme en etapas anteriores, siendo productivo en el campo de los derechos de los animales; Jessica, la abogada por los derechos de los animales que conocí en la conferencia y la que ha sido mi amiga desde entonces, me introdujo en el lobbying. El Proyecto Pollination LINK creyó en mí y me adjudicó la subvención que me ayudó a construir mi página web y mi visión; el Sr. Gary Smith de The Thinking Vegan LINK que ha sido una inspiración para mí con su forma directa de abordar los problemas sin adornos. Sus escritos y sus conversaciones me han ayudado enormemente. Me siento inspirado y conmovido por lo que escribe y le aprecio ahora como amigo. Tracy y Kevin de Fin Free me dieron la oportunidad de llevar mi propio capçitulo de Fin Free LINK, que me permitió hacer correr la voz sobre el apuro de los tiburones. Han sido mi equipo de ánimos desde el momento en que nos conocimos. Luego también hay gente como el Capitán Paul Watson y toda la gente que hace investigaciones clandestinas que me han inspirado sin haber llegado a conocernos nunca. La gente que ha hecho amistad conmigo a través de Facebook ha sido también un gran apoyo para mí. Aprecio muchísimo sus palabras de apoyo.

Estos hechos y estas personas en mi vida han sido parte de lo que me ha llevado al punto en el que me encuentro ahora, pero hago lo que hago porque me encanta y porque siento que es lo que debo hacer, es mi pasión. Hago el trabajo que hago porque siento que es lo correcto y creo en él con todo mi corazón.

CL: ¿Qué es para tí hacer lobby? ¿Cómo lo haces?

TP: Para mí lobbying significa hacer uso de nuestros derechos como ciudadanos para opinar sobre las leyes que queremos ver aprobadas y los oficiales que queremos ver en la oficina. Significa denunciar esas leyes que no respetan nuestros derechos ni los de otros seres vivos. Tanto si eliges hacer lobby escribiendo cartas, como haciendo llamadas telefónicas o pedir una cita para hablar con tus representantes, se trata siempre de hacer saber a nuestros representantes legislativos que no vamos a aceptar un trato inhumano hacia los animales. Es hacerles saber que somos fuertes en número y votos y que si quieren que les apoyemos, van a tener que cambiar el modo en que miran los derechos de los animales y a sus defensores. Sabes, yo hablo sobre el lobbying por los derechos de los animales, pero el mensaje se puede aplicar a cualquier aspecto de la vida. Si hay algo con lo que no estás de acuerdo, dilo. Nada cambiará si nunca expresas tu opinión ni haces que se oiga y se tenga en cuenta. Eso es lo que lobbying significa para mí. En cuanto a los “cómos”, simplemente visita mi página LINK and mira los vídeos que iré poniendo dentro de poco con más consejos sobre cómo hacerlo. Lo más importante es investigar cómo funciona tu gobierno en particular y cómo se aprueban las leyes. Es una cuestión de informarse sobre la legislación que quieres presentar y aprender sobre aquella persona a la que se lo vas a mostrar. Quieres hablar con alguien que sea receptivo y que escuche tu causa (si es posible). Entonces, pide una cita y presenta el caso. Llévate cualquier tipo de documentación que tengas para apoyar tus opiniones, sigue hasta el final y estate pendiente, con educación, hasta que recibas una respuesta. Si el legislador no tiene intenciones de apoyar tu legislación, no te desanimes, pasa al siguiente y habla con ellos. La perseverancia es muy importante. Nunca te des por vencido.

CL: ¿Qué crees que has aportado a la acción de lobby por los animales?

TP: Me gustaría pensar que he contribuído al mostrar a la gente que pueden defender a los animales en el terreno legislativo. Creo que me miran y piensan que si alguien de 12 años puede hacerlo, ellos también. Me gustaría pensar que quizás he mostrado a la gente que se puede dar otro paso dentro del activismo. Ir a las protestas, hacer tus panfletos, hablar con tanta gente como sea posible para educar y difundir el mensaje en la medida posible, usando cada momento como una oportunidad para enseñar, pero entonces, hay que dar también el paso de contactar con los legisladores para hablar de esos mismos problemas por los que luchas ahí fuera. Deja que te oigan. Diles lo que esperas ver en las leyes. Ellos no lo sabrán a menos que se los digas. Yendo juntos y haciendo lobbying estamos nivelando un poco el campo de juego y haciéndoles saber a nuestros representantes que estamos ahí dispuestos a luchar por aquello en lo que creemos, que es proteger los derechos de los animales. Es tan importante expresar nuestra opinión siempre que podamos, pero también tenemos que hacerlo con aquellos que tienen el poder para cambiar la ley. Espero haber contribuído en cómo educamos a las personas sobre lo importante y fácil que es hacer esto. Espero que se sienta mi pasión por lo que hago y que quizás haya motivado a otros también a expresarse.

CL: Descríbenos cómo ves ahora la situación de los animales, qué crees que es prioritario hacer desde el movimiento animalista.

TP: En mi opinión, la prioridad hoy día en el movimiento de los derechos de los animales es la unidad. Necesitamos estar unidos para conseguir nuestros objetivos. Necesitamos aceptarnos los unos a los otros, así como aceptar el hecho de que estamos todos trabajando por un fin común, que son los derechos de los animales a no ser usados como comida, ropa o entretenimiento, etc. Estar libres del sufrimiento y los horrores que el hombre les ha ocasionado. Necesitamos hablar en contra de la legislación, la cual podría causar potencialmente un efecto desalentador en nuestro derecho a la libertad de expresión. Si nuestras voces se pierden, los animales no tendrán ninguna. Necesitamos ser capaces de exponer la crueldad, educar a la gente sobre lo que sucede y cómo pueden ayudar, y animarles a dar los pasos necesarios para vivir con compasión y sin crueldad.

Las cosas no van a cambiar de un día para otro. No nos vamos a despertar un día en un mundo vegano donde todos los animales son libres, pero con la denuncia, la educación y la motivación, nos vamos acercando cada día a la posibilidad de alcanzar nuestros objetivos. Cuanto más ponemos al corriente a la gente y difundimos el mensaje, mejor será el mundo.

CL: ¿Cómo es el día a día del lobbista más joven conocido? ¿Te ha costado hacerte respetar?

TP: Gracias, pero no sé nada sobre ello. En cuanto a lo de ser respetado, no es algo sobre lo que piense mucho. Simplemente hago lo que creo que está bien y no me preocupo de ganarme el respeto de nadie. Mientras yo respete lo que hago todo va bien. No me malinterpretes, a todo el mundo le gusta oir cosas bonitas, y el apoyo que he recibido de la gente que he conocido ha sido maravilloso e increíble; valoro mucho y estoy agradecido por todas las cosas buenas que la gente dice de mí. He hecho amigos que sé que conservaré toda la vida, pero hago las cosas que hago porque en mi corazón, sé que están bien y puedo irme a dormir por la noche sabiendo que hice todo lo que pude ese día para marcar la diferencia.

CL: ¿Qué le dirías a los niños y jóvenes de tu edad? ¿Cómo les invitas a dar el paso que diste tú?

Les diría que lo hagan simplemente! Si estás contemplando la posibilidad de ser vegano, infórmate, aprende sobre nutrición, habla con tus padres y hazlo. Si presentas una perspectiva con conocimientos, es más probable que te apoyen. Forma parte del grupo de activistas de tu localidad, acude a las protestas y eventos, habla con quien sea y donde sea sobre vivir una vida en la que ningún ser vivo es herido. Involúcrate con tu gobierno. Aprende las leyes actuales y aquellas que se están debatiendo para ser aprobadas, expresando tu opinión. No te calles nunca. Si hay algo que debe ser cambiado, cámbialo, si ves algo que está mal, hazte oir, no hagas la vista gorda y esperes a que otra persona venga a arreglarlo, arréglalo tú mismo. Encuentra tu pasión y síguela, sé fiel a tí mismo. Usa tus propias palabras y no dejes que nadie hable por ti, y habla siempre desde el corazón. Cuando hables, habla con conocimiento porque cuando tú sabes que algo es cierto, no hay argumento que nadie pueda darte que tú no sepas cómo tratar. No te desanimes y no te rindas, estás marcando la diferencia solo por tener una actitud proactiva y por elegir un tipo de vida con compasión. Sé un líder y no el que sigue, y haz siempre aquello que tu intuición te diga que es lo correcto. Una de mis citas favoritas es de Mohandas Gandhi, que dice: “nunca te disculpes por ser correcto. Mucha gente, especialmente la ignorante, desea castigarte por decir la verdad. Por ser correcto. Por ser tú. Nunca te disculpes por ser correcto o por estar años por delante de tu tiempo. Si estás en lo cierto y lo sabes, que hable tu razón. Incluso si eres una minoría de uno solo, la verdad sigue siendo la verdad”.