ENTREVISTA A JUSTO AKÍ EKOETHICSHOP

Zapatos por la liberación animal, humana y de la Tierra

Entrevistamos a Sergio, fundador de Justo Aki, una marca de calzado comprometida con la liberación de todos los que poblamos el planeta, convencido y empeñado en demostrar que no es necesario matar a nadie para hacer zapatos.

CL: ¿Cómo nació Justo Aki?

JA: “La tienda nació hace algo más de dos años, pero la idea hace unos seis años, y surgió básicamente de la necesidad que yo mismo tenía de encontrar calzado vegano, calzado no solo que no estuviera hecho de piel, sino que estuviera fabricado en condiciones dignas para los trabajadores.

Podía encontrar calzado que no llevase piel, pero muchos tienen también otros componentes, como adhesivos o tintes de origen animal o testados en animales, cordones encerados… Además, siempre he estado muy concienciado con la mano de obra explotada. Cuando yo hablo de explotación, no hago distinciones entre humanos y no humanos. Para mí todo va de la mano, la liberación animal, humana y de la Tierra, y empecé a darle vueltas a algo que englobara ese conjunto al mismo tiempo que satisfacía esa necesidad. Con esto toco los tres palos: los animales, porque el calzado está libre de productos de origen animal; los humanos, porque está libre de explotación laboral; y la Tierra, porque la industria de la moda es una de las más contaminantes.

Fui conociendo a proveedores y forjando un proyecto. Coincidió con que mi pareja en aquel momento quería montar un negocio, ninguno de los dos queríamos trabajar para otros, y nos planteamos llevarlo a cabo. Después de un tiempo esta persona se fue a vivir en la naturaleza y yo seguí en solitario”.

CL: Dices que el calzado vegano no es solo el que no lleva piel… ¿Cómo es el calzado habitualmente?

JA:Que lleve piel o no lo podemos ver en la etiqueta, los fabricantes están obligados a indicarlo. Pero sobre esos otros compotentes, los adhesivos o los tintes, por ejemplo, no suelen dar información. No tienen por qué darla, legalmente, y la mayor parte de las veces los vendedores ni siquiera tienen esa información. Si quieres averiguarlo, tienes que contactar con el fabricante y confiar en que te informe de buena fe… La mayor parte de las veces es casi imposible saberlo, y para estar seguros de que un zapato es vegano habría que hacer prácticamente una labor de investigación.

Eso en cuanto a animales no humanos, pero, según los últimos informes de la Asociación de Comerciales de Calzado, entre el 92 y el 96% de los zapatos que se venden en España proceden de Asia, y allí, fábricas que respeten los derechos de los trabajadores… haberlas, haylas, pero encontrarlas es muy dfícil.

Yo recuerdo cuando era pequeño, que la gente ahorraba para comprar ropa, se estrenaba los domingos, entre los hermanos la íbamos heredando, y las pagas extra eran para comprar zapatos. Ahora, con la fabricación en serie y la globalización, se han tirado los precios, pero generalmente la parte del precio que no vemos la están pagando otros, generalmente mujeres y niños esclavos, con su vida.

En ocasiones, comprobar dónde está fabricado el calzado da una pista de si puede haber sido hecho con explotación de mano de obra, pero estar completamente seguros, igual que comprobar si alguno de los componentes es también fruto de explotación animal, es casi imposible”.

CL: Y tú ¿con qué tipo de proveedores trabajas?

JA: “Al principio me planteé trabajar solo con marcas veganas, que llevan esa filosofía de vida a todo su trabajo, porque eso me da tranquilidad, pero he conocido también otros proveedores, he dedicado mucho tiempo a investigar a los fabricantes, a saber quién está detrás de cada marca, su historia… Al ser un mercado pequeño, la ventaja es que muchas veces puedes llegar incluso a hablar con el dueño de la empresa, o con el fundador, no con un mero intermediario.

Por ejemplo, conocí a un fabricante de Toledo que siempre había trabajado con piel. Me decía que le gustaría trabajar con otros materiales, pero que la empresa tiene cien años y que para él es muy difícil cambiar. Hay mucha gente que no puede trasladar sus principios a su trabajo, que tiene que tragar… Y este señor, por ejemplo, está concienciado y está intentando promover otras opciones.

Mira, cuando cogimos el local para la tienda, resulta que unos días después arreglando un papeleo nos dimos cuenta de que la calle donde está se llama Carnicería Vieja… Es una calle mítica de Bilbao, en la parte antigua, una de esas calles de toda la vida que ni siquiera la asocias al nombre… Pero, además, tuvimos que dar de alta el negocio como `venta de calzado y complementos de piel´, porque era la única categoría en la que podíamos… Y mi segundo apellido es Tocino… ¡El colmo de un vegano!

La realidad es que yo soy un bicho raro en el sector del calzado. Muchos fabricantes no conciben que se pueda hacer zapatos sin utilizar piel, a muchos les surge cierta inquietud, incluso en empresas de calzado ecológico o que tienen un componente social muy fuerte.

Por ejemplo, hay una empresas de alpargatas de aquí, de Bilbao, y yo pensé que ese tipo de calzado podía ser vegano y además podría comprarlo aquí mismo, así que les pregunté, y resulta que en los forros interiores y en las plantas llevaban piel ecológica. Les invité a la tienda, les expliqué la ética del calzado vegano, pero evidentemente ellos pensaban en términos de negocio, así que les entré también por ahí. Les dije que a quien usa piel no le importa que lleve otro material si es de buena calidad, y que también hay un mercado vegano, o de gente concienciada, que prefiere no usar piel. Les puse en contacto con un fabricante de microfibra y han sustituido por ese material la piel que utilizaban en los forros y en la plantas. Eso supone el 60% de la piel que utilizaba este fabricante, y que ya no utiliza.

Hay algunos muy cerrados, que no quieren probar, pero otros han reducido la cantidad de piel que utilizan, y algunos incluso han sacado modelos veganos. Por ejemplo, una marca de Murcia conocida a nivel mundial, que a base de darles la tabarra se han animado a ir sacando más modelos.

Una de las marcas más conocidas de calzado ecológico del mundo, que tiene un componente social muy importante, va a sacar una línea de modelos veganos. El director comercial vino a verme a la tienda, algo que no suele hacer, y me decía `mira, para vender algo tienes que creer en ello, y yo no se vender calzado vegano´. Y además me decía que los comerciales, cuando les pusieron, tampoco sabían. La clave fue uno de los fundadores de la marca, que al parecer una vez dijo que ojalá no hiciera falta matar animales para fabricar calzado.

Esta es mi forma de hacer activismo. Siempre he tenido claro que las tres cosas que mejor funcionan en el activismo son el ejemplo, el ejemplo, y el ejemplo, y al final se trata de poner sobre la mesa alternativas reales al alcance de todo el mundo”.

CL: ¿Qué tipo de clientes tienes?

JA: “Yo tengo claro que los negocios veganos no podemos vivir solo de los veganos. En mi caso, tengo muchos clientes que son veganos y que me buscan, sobre todo por Internet, pero a la tienda en Bilbao viene todo tipo de gente. Algunos veganos, otros simplemente concienciados con el tema ecológico, o con el social, y cada cual me pone la etiqueta en función de lo que busca. Para algunos soy la zapatería vegana, para otros ecológica, para otros la de comercio justo…

Yo, como mi objetivo son los animales, tengo en la fachada un cartel donde pone que no hace falta matar a un animal para hacer un zapato.

Por ejemplo, con el tema de las pieles hay mucha gente concienciada, es algo que siempre ha tocado la fibra y hay mucha gente que sin ser vegana también opta por productos que no lleven piel de ningún animal. Es algo cómodo, no es algo que te obligue a cambiar tu estilo de vida, y es algo ante lo que la gente se muestra receptiva y te puede dar pie a hablar y a contarles un poco más, a que vean otras alternativas de consumo. Hay gente que cuando le cuentas algunas cosas te dicen que han dejado de usar piel, y por ejemplo una vez entró un chaval a comprar unas zapatillas, estuvimos hablando y a la semana pasó y entró a decirme que se había hecho vegetariano. Hay mucha gente que después de un rato charlando te dice que se plantea sus hábitos de consumo.

Yo, como todos, tengo que comer y tengo facturas que pagar, pero quizá este tipo de cosas sea lo que más llena, el mejor salario que puedo tener, hablar con la gente y poder cambiar hábitos de consumo… Es mi activismo en la oscuridad”.

CL: Entiendo que eres partidario de un activismo en positivo…

JA: “He hecho activismo de todo tipo, he pasado por todas las etapas y formas del activismo. Creo que hay que saber a qué tipo de persona tienes delante y saber cómo puedes entrar. Yo me hice vegetariano en el 92, tengo labia, y había veces que estaba en una protesta con los carteles y me pedían que cogiera los folletos y me fuera a hablar con la gente.

Me mueven los animales, pero hay barreras psicológicas en la gente que hay que tirar, y a veces es más efectivo no hablar directamente de los animales, sino de la salud, o de la ecología, o de la explotación laboral… y cuando has tirado esas barreras esa persona puede escucharte sobre otros temas. Hay que intuir las inquietudes de cada cual e intentar ir tirando barreras hasta llegar a los animales.

Yo estoy a favor de todo tipo de activismo, desde la acción directa más extrema hasta la más positiva, y a veces me dan ganas de prenderle fuego a todo, pero a mí lo que mejor me ha funcionado es generar confianza para que la gente, a partir de su propia inquietud, te pregunte, y entablar una conversación que empiece por lo que esa persona quiere empezar a escuchar.

Ahora, al tener la tienda, es más fácil que la gente esté más receptiva porque son ellos los que entran, los que se interesan, no es como cuando les das un folleto mientras caminan por la calle”.

CL: ¿Cómo ha surgido la apertura de tienda en Madrid?

JA: “Bueno, mi pareja es de Madrid, estuvo aquí en Bilbao unos meses buscando trabajo pero no le salía nada, volvió, y pensamos montar algo allí con varios modelos de exposición… Yo he trabajado en grandes empresas y aprendí que lo importante no es tanto lo que ganes sino lo que gastes. Por eso la tienda en Bilbao es pequeñita, no está en una zona muy comercial, pero es económica y no tengo grandes gastos de estructura. Prefiero eso y poder abrir otra tienda en otro sitio.

Hubo una época en mi vida en la que gané bastante dinero, no me preocupaba llegar a fin de mes, pero descubrí que el dinero no da la felicidad. Ahora llevo una vida mucho más austera, mis lujos son comer, tomar café de comercio justo y fumar tabaco orgánico.

Con la tienda en Madrid pretendo que mi pareja tenga un trabajo de acuerdo con su filosofía, y que haya un punto físico donde la gente de Madrid pueda ir conociendo esto, donde puedan ver, tocar, probar… No pretendo ganar mucho dinero con esto, más bien quiero mostrar que se puede utilizar el demonio, el dinero, de manera positiva, dar oportunidad de trabajo y más adelante hacer la mochila para irme a vivir a la naturaleza.

Mientras, poco a poco me he propuesto calzar a todos los santuarios de España, algunos ya tienen sus pares de botas de calzado vegano para trabajar.

Mi idea es seguir en solitario, pero que el funcionamiento de la empresa sea como el de una cooperativa, que todos los trabajadores ganemos lo mismo. Mi objetivo, de hecho, es poder vivir sin dinero, esto en el fondo es una forma de hacer activismo desde que me levanto hasta que me acuesto.

La tienda en Madrid estará en un local pequeñito, al lado de la Glorieta de Bilbao, y la idea es abrir en primavera. Como fecha tope me he puesto agosto”.

CL: ¿Un reto que consideres inmediato para los veganos?

JA: “Sí, hay algo que me preocupa… Últimamente empieza a haber muchos productos veganos en grandes superficies, y eso está afectando a los pequeños comercios. Ellos han sido los pioneros en poner estos productos a nuestro alcance, y ahora están en serias dificultades.

Creo que los veganos debemos ser más conscientes de dónde consumimos, porque corremos el riesgo de poner esos productos en manos de las multinacionales y que monopolicen también ese mercado. Y al final, nuestra lucha es contra las multinacionales”.