ENTREVISTA A “FORWARD THE (R)EVOLUTION” | “EOTOPIA”

“Dando un paso hacia la revolución”

Llegaron a México desde La Haya sin utilizar ni aceptar dinero, con un mensaje de respeto a la Madre Tierra. Ahora planean Eotopía, una demostración de que es posible vivir confiando en los demás, intercambiando conocimiento y colaboración. Entrevistamos al grupo de amigos que quiere “adelantar la (re)evolución de la humanidad”, Forward the (Re)Evolution.

CL:¿Cómo tomó forma la idea de viajar sin dinero?

FR: La idea empezó como un experimento, queríamos probar a vivir y viajar sin usar un centavo para reducir nuestra huella ecológica, consumiendo lo menos posible. En esa época era como un reto personal, un desafío para comprobar que todo es posible, con o sin dinero. A lo largo del viaje nos dimos cuenta de que vivir sin dinero era una experiencia más espiritual. Aprendimos a vivir de la forma más simple posible; aprendimos a confiar en la humanidad, en el destino; aprendimos a renunciar a lo superficial para vivir con solo lo necesario; y nos dimos cuenta de que lo que un ser humano necesita para ser feliz no cuesta nada.

CL: Contadnos cómo transcurrió ese “Viaje de la Humanidad”.

FR: Es una historia larga, en pocas palabras viajamos de auto-stop desde La Haya, Países Bajos, hasta  México en casi un año, cruzando el charco en un velero en intercambio de trabajo, reciclando nuestra comida de la basura o directamente de los restaurantes, y beneficiándonos muchas veces de la generosidad de la gente. Dormimos al aire libre muchas veces con nuestros sacos de dormir, otras veces en las casas de la gente, y muchas veces con los bomberos, Cruz Roja o en los hospitales.

Fue difícil en ocasiones pero, por lo general, no tuvimos hambre, y siempre encontrábamos lugares seguros para dormir. Entre otras enseñanzas de este viaje, aprendimos a recibir (necesario para poder dar sin ego), a tener fe en la humanidad y el destino, a reducir nuestro consumo al mínimo para ser feliz con poco y contaminar lo menos posible nuestra querida madre tierra, y a aceptar la realidad tal como es, sin deseos superficiales.

Partieron el 19 de enero de 2010 con sus mochilas, un panel solar plegable, un jabón ecológico concentrado, un filtrador de agua, unos cuadernos, “tres corazones abiertos para el mundo y una fe imprescindible en la humanidad”, convencidos de que el ser humano “es bueno, y si le sonreíamos nos iba a devolver la sonrisa”. Cruzaron Francia y España haciendo autostop, y en Algeciras, unos camiones aceptaron llevarles con ellos en el ferry. Descubrieron en Marruecos “un mundo extraordinario, una cultura fascinante, muy diferente de lo que habíamos encontrado en Europa” a sólo 40 kilómetros. En “barcostop”, alcanzaron Canarias y después Brasil, y de nuevo en ruta hasta Colombia, Panamá, Centroamérica y México, después de once meses y 24.000 kilómetros recorridos en unos 400 vehículos diferentes.

CL: ¿Por qué México?

FR: Porque el objetivo era llegar a la Cumbre sobre el Cambio Climático, que ese año se celebraba en Cancún, aunque para ser exactos, era por un evento alternativo, el Klimaforum. La cumbre fue, de nuevo, “un fracaso a nivel político y ambiental; las empresas y gobiernos del mundo mostraron, una vez más, que distraernos y mostrar soluciones falsas es el lema en el siglo XXI, pero gracias al Universo hemos encontrado cientos de terrícolas que ya no quieren esperar a la clase política y que están llevando a cabo el cambio ellos mismos, ¡porque el cambio está dentro de cada de uno de nosotros!

CL: ¿Qué es Eotopía?

FR: Eotopia es nuestro proyecto de comunidad educativa y vegana, que queremos montar en el sur de Europa con varios amigos. Es un proyecto que quiere ser un experimento de la economía del don y del veganismo. Queremos obtener un terreno gratis y montar todo sin inversiones exteriores, apoyándonos en la participación, la confianza de todos y dando todos nuestros servicios gratuitamente. Además, será un espacio de educación para que todos podamos aprender mejor a vivir en armonía con la naturaleza, siendo veganos, comiendo y viviendo con el menor gasto de energía posible.

CL: ¿Cuál es la relación entre vivir sin dinero y vivir en armonía con la naturaleza? ¿Creéis que no es posible esa armonía de otra forma?

FR: Hay miles de formas para vivir en armonía con la naturaleza. El significado que le damos nosotros es que la naturaleza nos aporta todo: la luz, el agua, la tierra con sus frutos; todo lo recibimos gratis. Pensamos que los seres humanos pueden armonizarse con ella si logran  dar de la misma forma, sin contar, sin esperar algo a cambio; simplemente dar con la confianza de que todo vendrá a aquel que haya dado antes. ¡Es la ley del universo! Para nosotros, vivir ecológicamente es un buen paso… pero mejor todavía si podemos estar sintonizados con la ley natural del don.

CL: ¿Es realmente posible vivir sin dinero en el mundo actual? ¿Qué descubres? ¿A qué “renuncias”? ¿Cómo se obtienen bienes que consideramos habitualmente básicos como alojamiento, comida, o atención sanitaria en caso de necesidad?

FR: Vivir sin dinero no es realmente posible, a menos de estar en una cueva y solo. Nosotros buscamos la forma de no recibir salario y de dar todo lo que podemos libremente… es una forma de boicot a ese sistema donde la confianza no reside en la gente sino en un papel. Todo se puede encontrar gratuitamente porque, como lo explicamos antes, todo es dado en un momento u otro por la naturaleza. Lo que hacemos en nuestra vida diaria es dar, dar para recibir. Y funciona.

CL: Vivir sin dinero implica una convulsión en un mundo donde todo se basa en transacciones monetarias, y no tenerlo significa “ser pobre”… ¿Estáis llamando a los humanos a una revolución contra el sistema imperante?

FR: La revolución ya está en marcha, nosotros queremos ser otro ejemplo de seres humanos que buscan la armonía, el amor; esos sentimientos que nos llaman a tantos y que, según nuestros puntos de vista, se obtienen mejor en el compartir y en la simplicidad.