ENTREVISTA A DJAMBÊ BANDA por Concha López

Toma las riendas de tu vida. La verdadera revolución es la interna.

Entrevistamos a Djambê, un grupo brasileño que intenta concienciar a través de la música sobre la necesidad de llevar la ética a nuestros comportamientos cotidianos. En pleno Mundial de fútbol, nos explican su visión sobre las protestas que se extienden por el país.

CL: Vuestras canciones recuerdan que los humanos no somos el centro del Universo… ¿Qué creéis que nos ha llevado a creer eso y cómo podemos abrir los ojos?

DB: La tradición no siempre está vinculada a la sabiduría. En mi opinión, es una cuestión de evolución, de pensamiento y de actitud. Inicialmente, por lo que yo entiendo, la formación de grupos de `iguales´ en tribus y clanes era fundamental para preservar la especie humana. Quien estaba fuera de ese círculo tenía menos oportunidades de supervivencia, y quien era `diferente´ era considerado enemigo y tenía que ser dominado de alguna forma. En esa construcción milenaria se basó nuestra sociedad.

Con el exceso de seres humanos en el planeta, la ampliación de la visión de lo que nos caracteriza como `iguales´ y del entendimiento de que somos partes de un todo y que nuestra existencia depende de varios factores en equilibrio (agua, sal oxígeno…), creo que comenzamos a percibir que el `enemigo´, en realidad, es `igual´, en el sentido de que sufre los mismos dolores, deseos, placeres o temores, y que esa preservación del entorno es también la auto-preservación.

Veo la época que vivimos como una transición de pensamiento, una deconstrucción de antiguos valores y paradigmas y una búsqueda de nuevos caminos alejados de la opresión, sea esta social, étnica, sexista, homofóbica, especista… Existen varios caminos para que abramos los ojos en relación al prójimo y huyamos del egoísmo.

Algunas personas abren los ojos por motivos espirituales, otras por motivos de auto-preservación y otras por ética, como es mi caso. Funciona bien para mí colocarme en el lugar de la víctima de la situación (sea humana o no) y llegar a la conclusión de que no quiero ser parte de ese tipo de opresión. Es un trabajo constante, cada día descubro una nueva incoherencia en alguna actitud mía e intento corregirla, y cada corrección es un proceso, como dije anteriormente, de deconstrucción de dogmas y paradigmas y de aprendizaje hacia rumbos más bellos.

CL: Con vuestras canciones llamáis a revoluciones cotidianas, a cambiar pensamientos y acciones que pueden cambiar las sociedades… ¿Qué tipo de cambios?

DB: Creo que una frase de Oraçao à vida, canción de nuestro primer disco, retrata bien el espíritu de esos sencillos cambios deseados: Ruego a todos los dioses, Jah, Tupã, Cristo, Oxalá, Shiva y Alá y todos los que sean que despierten, unan sus fuerzas y hagan al hombre sentir en su piel el dolor y el placer causados por cada acto antes de cometerlo.

CL: Brasil está inmerso en cambios vertiginosos en todos los ámbitos… Contadnos vuestra visión sobre la evolución del país.

DB: Veo de forma optimista esos cambios, como un inicio de conciencia política, de pro-actividad por parte de la población. Veo grupos discutiendo de política en la calle, en `asambleas horizontales´, la sociedad civil organizándose, ocupando, reivindicando derechos e intentando interlocuciones con el gobierno. Estamos cerca de las elecciones y creo que tendremos reflejos positivos en el cuadro político del país, ya que estamos saliendo de la inercia. Pero como toda toma de conciencia, y aún más si es colectiva, los cambios sustanciales se verán a largo plazo.

CL: ¿Cómo está afectando la organización del Mundial de Fútbol? Sabemos que hay protestas, desalojos de viviendas… ¿Es una muestra más de ese antropocentrismo en el que vivimos?

DB: Creo que la Copa del Mundo fue un mal que vino para el bien en el caso de Brasil. Me explico: está siendo una época turbia, donde las incontables insatisfacciones están saliendo de una forma natural y simultánea. No existe solo una causa para las protestas. Son la suma de todos esos años democráticos de inercia por parte de los ciudadanos, falta de diálogo entre el gobierno y la sociedad civil, truculencia y arbitrariedad de la policía, mantenimiento de un sistema de educación desfasado, falta de valorización de diversos profesionales esenciales para mantener una sociedad decente (profesores, profesionales de la salud, basureros…), desatención completa a la salud y a los transporte públicos, nepotismo, sobrecoste de obras, desvíos de presupuestos, impuestos exorbitados… La Copa vino como uno más de los nudos en la garganta que nos explotaba o nos sofocaba, y acabó por fecundar ese embrión de conciencia política en el pueblo.

Pero creo que todos esos problemas no están causados por el antropocentrismo, sino por su origen, por esa enfermedad colectiva, ese estado egocéntrico permanente de la humanidad.

CL: Este 2014 habéis grabado Rampa Session #1, con nuevos temas en vivo en la Comunidad do Açude. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Qué tenéis planeado para los próximos meses?

DB: La Comunidad del Açude es una reminiscencia de un quilombo, un lugar donde se refugiaban los esclavos que huían de la explotación en las plantaciones. Se encuentra en la región sur de la Serra do Espinhaço, a 90 kilómetros de Belo Horizonte. El Candombe, su expresión cultural, es conocido en Minas Gerais por mantener vivas las cantigas (canciones) en las ruedas de tambús (tambores hechos hace más de 200 años) y las alabanzas a Nuestra Señora del Rosario.

Nuestra relación con la Comunidad comenzó hace 15 años atrás en un grupo de capoeira, donde yo (Emilio) y Bruno (batería) conocimos a Danilo (percusionista de la banda), nacido y criado en el Açude. Allí pasamos buena parte de nuestra adolescencia y fue donde hicimos nuestro primer concierto. Por eso, cuando decidimos grabar este material, fue el primer lugar que nos vino a la mente, por la influencia que ese pueblo tuvo directamente en nuestras vivencias, nuestra cultura, nuestro modo de ver la música y la vida. Sentimos un agradecimiento total hacia ellos.

Estamos en la pre-producción de nuestro segundo disco, Deslocando Engrenagens (Moviendo engranajes), con el lanzamiento previsto para primeros de septiembre. Recibimos una invitación para tocar en un festival en Portugal en esa misma época. Por el momento, estamos intentando cuadrar los billetes de avión para concretar nuestra primera ida a Europa y, si todo sale bien, una pequeña gira.

CL: Vivís en Belo Horizonte, Brasil, ¿cómo es ser vegano allí? ¿Qué dificultades encontráis? ¿Qué diferencias, respecto a las grandes ciudades del país?

DB: Los veganos de la banda somos Priscila y yo. En realidad, la dificultad que tenemos aquí es encontrar productos industrializados específicos, pero como la mayor parte de nuestra alimentación está en cualquier sitio (arroz, alubias, granos, vegetales, etc.) no es difícil. Con un poquito de organización es hasta fácil y, lo mejor de todo, ¡más saludable! Este es un mercado que está creciendo en algunos lugares que no son veganos/vegetarianos y que poseen por lo menos una opción desustitución en el menú. Está aún lejos de ser lo ideal, pero lo entiendo como el orden natural del proceso de despertar de las personas para esta causa.

La principal diferencia con Río y Sao Paulo es la cantidad de tiendas especializadas, allí son más y mucho más grandes, pero ¡el camino es ese!

CL: Como siempre decimos a nuestros/as entrevistados/as, no os cortéis, explicadnos todo lo que consideréis oportuno. Y si queréis contarnos algo sobre lo que no hemos preguntado, también.

DB: Voy a dejar una recomendación de tres libros que me ayudaron a cambiar profundamente mis actitudes a través de la forma de percibir mi relación conmigo mismo, con el mundo y con los seres que viven en él: Ética Práctica de Peter Singer, que me proporcionó argumentos; El despertar de una nueva conciencia, de Eckhart Tolle, que me facilitó motivos; y El Vendedor de Sueños: El Llamado, de Augusto Cury, que me dio inspiración. Y una frase: “Tome las redes de su vida, pues la verdadera revolución es la interna”.