ENTREVISTA A CHARLY TAYLOR

El humor como “martillo” social

Entrevistamos a Charly Taylor, humorista inglés que vive en España y que huye de la agresividad en el discurso y del simplismo de los tópicos, convencido de que la comedia puede ayudar a reconocer al diferente y tiene un papel como “martillo” social.

CL: ¿Qué aporta el humor a la vida, a la sociedad?

CT: Muchos reyes del pasado (incluso sabemos del caso de un faraón de Egipto) tenían su bufón, y este personaje servía como válvula de escape, entre otras cosas. Algunos llegaron a ser muy cercanos a sus monarcas, tal vez porque, como dice el refrán inglés, `Many a true word spoken in jest´ (en la broma se dicen muchas verdades). El cómico de hoy día tiene un lugar privilegiado para poder decir cosas que la gente normal opina, pero no tiene oportunidad de decir. Si es así, y con la libertad viene la responsabilidad, deberíamos estar contando más chistes acerca de Monsanto, Nescafé y Wikileaks, y menos de rumanos, gangosos, etc.

“En mis monólogos procuro evitar varias cosas; no dar más publicidad a cosas que no lo merecen, como los `famosos´ o las marcas de productos nocivos (ya sabéis cuáles son), y decir cosas racistas o machistas. Parece evidente pero… ¡hay debate! Me inclino más hacia algo positivo y optimista. La agresividad de ciertos cómicos me cansa un poco, y también suelen repetirse al elegir los tópicos. Muchos no tocan ningún tema ‘peligroso’ y parece que la sátira consiste en decir que Rajoy no pronuncia bien las eses. Creo que podemos ir un poco más lejos que eso.

Por otro lado, haciendo las improvisaciones he aprendido la base de ‘aceptar y ofrecer’. Es sorprendente cómo la gente se resiste a hacer esto. Al principio, todos queremos imponer NUESTRAS visiones de hacia dónde tiene que ir el sketch, en vez de escuchar, estar atento y trabajar en equipo. Parece que nacimos con un ‘no’ – de sospecha o de miedo a lo diferente – grabado en nuestros cerebros. La comedia puede ayudarnos a reconocer el ‘sí’.

CL: En uno de tus monólogos cuentas que no te comes a nadie… ¿Es el humor una buena forma de concienciar?

CT: Sí, sin duda. Si yo me pongo allí y digo ‘miren bien… un ateo, vegano, consumidor de marihuana’ y me pongo a hablar de esos temas, igual puedo, por lo menos, dar otro punto de vista; que los veganos podemos estar sanos y fuertes o los ‘drogatas’ lúcidos y con mucha energía positiva. Por cierto, ¡felicidades Uruguay! (En ese país se acaba de regular legalmente la producción, distribución y venta del cannabis).

CL: ¿Qué intentas transmitir con ese monólogo?

CT: Cuando lo hago para públicos ‘normales’, no les digo al principio que se trata de propaganda vegana. En la primera parte hago una comparación entre humanos y animales y hablo bastante de los domésticos, para luego dar la vuelta a la tortilla (sin huevos) y decirles: si no torturarías a tu mascota, ¿por qué consientes que se haga a escondidas a escala masiva? Para que reflexionen en casa.

CL: Cuéntanos qué significa para ti ser vegano y cómo influye en tu vida y en tu faceta como humorista.

CT: El veganismo era otro paso hacia quitarme lo innecesario de mi vida, a lo largo de la cual he dejado de ver la tele, comer azúcar (bueno, hasta que se puede) y sal (lo mismo), fumar nicotina, beber alcohol y, claro, comer carne. Me di cuenta de que el vegetarianismo solo estaba ‘a mitad de camino’, porque los lácteos siguen viniendo de animales maltratados, y – como he aprendido – al fin y al cabo, es aún más sano ser vegano que vegetariano.

CL: Háblanos de tu trayectoria y tu vida en España, tus inicios como humorista y tus próximos proyectos.

CT: Llegué aquí pensando en buscarme la vida como profe de inglés y, después de 10 años, viendo que no había clubs de comedia, ni stand-up ni `ná´, me junté con un grupo en Zaragoza que estaba empezando. Dos mil bolos más tarde (¡ya llevo unos 2.500!), salí de ese grupo al profesionalizarme, pero aún trabajo con ellos improvisando. Mi vida en España es ridículamente placentera; hago cientos de km en bici todas las semanas, no tengo que madrugar, tengo una vida en casa fantástica (vivo solo) y una vida social muy buena también. Para el futuro tengo muchos proyectos:

-       Editar y publicar “Humor inglés”, un libro sociológico-histórico-político que cuenta cómo veo el desarrollo del humor desde los Vikingos en Inglaterra hasta la Improv más reciente de Nueva York.

-       Club Desastre – Seguimos improvisando, a partir de 2014, será todos los domingos en vez de cada dos, y esperamos presentar un show a lo grande en un teatro importante de Zaragoza.

-       Grabar en Paramount. He hecho la prueba y estoy esperando a ver si dan luz verde a lo que sería mi segundo monólogo en la tele nacional.

-       Seguir escribiendo. Tengo un show cada mes en La Bóveda, en el centro de Zaragoza, que me permite experimentar con textos nuevos y así tocar temas algo más (a mi parecer) interesantes: La Historia, Las Matemáticas (sí, señor), Las Religiones y sobre todo La Filosofía.

-       Pagar la hipoteca del mes que viene. Esto, de momento, se está poniendo cada mes más difícil.

CL: ¿Qué puede hacer el humor o qué podríamos hacer con humor para superar la actual época de crisis global?

CT: Con el humor, no lo sé. Me han invitado a hablar en una reunión del Partido X en febrero; a ver qué me tienen que decir (¡o yo a ellos!). Podría decir que el humor te ayuda a escapar de la vida real, consolándote con un rato de diversión, pero para eso están Los Morancos. Podríamos estar más de acuerdo con John Grierson y opinar que ‘el arte no es un espejo, es un martillo’. La mayoría de mis cómicos preferidos son así, comentaristas sociales: en EEUU, Lenny Bruce, Bill Hicks, Richard Prior; en Inglaterra, Chris Morris; en Escocia, Frankie Boyle; y no olvidemos a Chaplin con The Great Dictator.