“EN EL PUNTO DE MIRA” por Noemí Alba

El poder actual extiende sus tentáculos gobernando nuestras ideas mediante televisores, publicidad, márketing, escuelas, etc. Pero cuando todos los medios de control fallan, la represión más dura entra en juego. Es la violencia estatal ejercida por los organismos de autoridad, para dominar sujetos considerados una amenaza al orden social.

El sistema es el conjunto de relaciones que se establecen entre los individuos y grupos, con la finalidad de constituir cierto tipo de colectividad que llamamos sociedad, en la cual cada persona forma parte de un todo regulado por las instituciones dotadas de autoridad. El poder constituido trata de mantener la estabilidad, siempre frágil, del sistema mediante distintas tácticas como la manipulación de la opinión pública, el control de los medios de comunicación, maniobras diversas de distracción y en último caso la represión entendida como el uso de coacción directa sobre individuos u organizaciones que desafían a las políticas del gobierno o a las instituciones de poder.

El control social trata de regular la conducta individual o de grupos minoritarios y estandarizarla para mantener la organización sin amenaza de cambios. El sociólogo Talcott Parsons estableció cuatro tipos de acción encaminadas al control colectivo:

  • El incentivo, que consiste en ofrecer a los descontentos ventajas positivas para inducirlos a un cambio de actitud.

  • La persuasión, basada en la explicación y la influencia, sin sanciones positivas o negativas, convencen al otro de que su interés está en aceptar las normas existentes. Valga como ejemplo, “definir un acto como criminal, en tanto en cuanto tal definición es aceptada por la sociedad, es un medio efectivo de desanimar a otra gente de seguir ese ejemplo”.

  • El compromiso, o llamamiento a la moral y a la conciencia de los individuos, sin sanciones positivas o negativas, bajo la autoconvicción de que, en la situación impuesta, no estaría bien no aceptar los llamamientos a un comportamiento “funcional”.

  • La invocación de obligaciones mediante el empleo de los instrumentos de coerción (o amenaza de sanciones negativas para el incumplimiento de ciertas normas, deseos o sugerencias) privativos del poder legítimo. El empleo de la fuerza coactiva puede tener tres intenciones: la disuasión, o prevención de una acción no deseada, el castigo, o sanción por los actos realizados o la demostración, o capacidad simbólica para dominar a través de la posesión y exhibición de superiores medios de fuerza.

Aunque la sociedad es una masa cambiante, que evoluciona y modifica su estructura y sus principios de forma constante, es en épocas de austeridad cuando el inconformismo resurge con más fuerza contagiando a grupos de individuos de un fuerte espíritu de rebelión. El poder, dirigido por las clases acomodadas que no desean perder sus privilegios, actúa con distintos niveles de violencia para mantener el sistema actual del Estado.

En la actualidad, vivimos una época de represión social y política, de abusos, corrupción y violencia institucionalizada. Pero la represión a veces provoca sobre la población el efecto contrario al que el Estado pretende. Pues el uso indiscriminado de la intimidación, sanciones desproporcionadas y empleo extremo de la fuerza, puede estimular la disidencia y la oposición al poder establecido. Y entonces ocurre la revolución.

“Black Block” de Carlo Bachschmidt, recoge los escalofriantes testimonios de siete activistas víctimas de la brutalidad policial en las movilizaciones antiglobalización durante la celebración de la cumbre del G8 en Génova en el año 2001. Durante la última noche de la contracumbre se produjo el asalto a la escuela Díaz donde se alojaban manifestantes y medios de comunicación, la mayoría de ellos durmiendo, tras una dura jornada de enfrentamientos. Decenas de policías antidisturbios derribaron la puerta y cargaron sobre los presentes con la violencia más despiadada.

“Del Poder” dirigido por Zaván, se centra también en los acontecimientos de Génova. El centro de la ciudad fue amurallado para que los representantes de los ocho países más poderosos del mundo pudieran reunirse con tranquilidad, mientras en los alrededores la policía cargaba contra los manifestantes con una violencia inusitada. El Estado de derecho fue congelado, se reprimieron manifestaciones legales, se vulneró la libertad de prensa, se suspendió el tratado de Schengen, se impidió el acceso de abogados y senadores a las pesquisas, se hizo uso de pruebas falsas en los juicios… El resultado fue un muerto, cientos de heridos y miles de traumas psicológicos. El movimiento antiglobalización nunca más volvería a ser el mismo.

“Panteras negras: todo el poder para el pueblo” de Lee Lew Lee, aborda los orígenes del “Partido Pantera Negra de Autodefensa” una organización política afroaméricana  que enseñaba a sus miembros y al pueblo negro los derechos que les amparaban en la constitución americana y a saber utilizarlos frente a la opresiva, y en muchos casos homicida, policía de Los Angeles. Los panteras negras defendían su derecho a poseer armas aunque nunca utilizaron la acción armada como estrategia para conseguir objetivos políticos. Fueron los primeros grupos sociales y revolucionarios en sufrir la infiltración y manipulación policial por parte del FBI a través de los métodos de COINTELPRO (Counter Intelligence Program), o Programa de Contrainteligencia, un programa creado por el FBI para “exponer, desbaratar, descarriar, desacreditar o de lo contrario neutralizar” las actividades de los movimientos disidentes y sus líderes.

“La Historia de Move,  35 años en movimiento” cuenta la historia de la organización norteamericana MOVE que desarrolló su actividad política durante las décadas de los 70-80 y fue objeto de una brutal represión que derivó en varias muertes, acusaciones sin pruebas y penas de cárcel.  La organización MOVE surgió en Philadelphia como una comunidad solidaria, que vivía en una casa victoriana ocupada donde se ofrecía apoyo a los ciudadanos más necesitados y divulgaban su forma de entender la vida y la sociedad. Pronto se vieron sometidos a la furia del odio racial por parte de la policía de la ciudad y comenzó una lucha que todavía perdura: ocho de los miembros de MOVE continúan encarcelados.

El “Movimiento Indígena Estadounidense” (AIM) fue contemporáneo al de Panteras Negras y utilizaron el mismo modo de acción para su lucha por los derechos civiles de los aborígenes y la sublevación contra los desplazamientos forzosos de los habitantes en reservas a las ciudades. Al igual que Panteras Negras, el AIM también fue objetivo del programa COINTELPRO. El activista Leonard Peltier,  fue injustamente condenado a dos sentencias de cadena perpetua por la muerte de dos agentes del FBI en la Reserva Pine Ridge en 1975. Ha sido reconocido como preso político por organizaciones como Amnistía Internacional, y personalidades como Nelson Mandela o el Dalai Lama han solicitado su indulto ante varios presidentes de EEUU, peticiones que han sido denegadas en todo momento por presiones del FBI. Robert Redford produjo una película documental, “Incident at Oglala: The Leonard Peltier Story” (sólo en inglés) que se basa en los acontecimientos sucedidos en Pine Ridge.

A menos kilómetros de distancia y más cerca en el tiempo, hemos sido testigos de episodios de  fuerte represión policial en muchos de los actos de protesta que tienen lugar en todo el país. Las denuncias por malos tratos y torturas no se dan en casos aislados. Desde 2004, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado a España en seis ocasiones, en su mayoría por la falta de investigación del Estado de las denuncias por torturas. Antisistema, ecoterrorista, anarquista, son términos utilizados por los medios para definir a esos colectivos que no se dejan manipular por la opinión pública, ni por los medios, ni en última instancia por una educación regulada al fin y al cabo por el gobierno y el poder.

“La Manipulación Mediática en España y la Represión Televisiva” es un documental web que hace un breve repaso de los últimos acontecimientos ocurridos en España desde el movimiento indignado del 15M, con interesantes reflexiones de pensadores y sociólogos sobre la sociedad de control actual.

¿Qué lleva a alguien a ponerse de parte del opresor? ¿O a tiranizar a todo un colectivo? ¿Somos los humanos egoístas y malvados por naturaleza? El famoso y polémico experimento Milgram concluyó que los seres humanos, ante la orden de una figura con cierta autoridad (como la que otorga una bata blanca de doctor en el caso del experimento), son capaces de cometer actos de violencia contra sus congéneres, más allá de cualquier reflexión o cuestionamiento individual.  Del 100% de las experiencias, la sorprendente cifra del 77% de los participantes aplicaron descargas eléctricas bajo petición de los médicos, ignorando las súplicas de la víctima y sin tener en cuenta los daños físicos y las posibles consecuencias fatales.

Afortunadamente un 23% no se doblegó a la autoridad y decidió abandonar el experimento por considerarlo cruel y falto de ética. Y son esas personas, las que se rebelan ante lo injusto y ante la represión del pensamiento crítico, las que empujan a la sociedad y mueven el mundo hacia algo mejor.

Así nos invita Peltier, desde la prisión federal de Coleman, Florida, a continuar con la lucha: “Adelante, compañeros y compañeras, sigan caminando para nosotros que estamos encerrados. No tengan miedo y no se cansen. Nuestros espíritus están con ustedes en cada palabra que pronuncian, en cada paso que dan. Sigan a pesar de la desesperanza y tristeza y todo lo que la historia nos ha  llevado. Ustedes son la cara del cambio que es imprescindible para este país y este mundo si vamos a conocer la verdadera justicia y armonía. Les agradezco. Les agradezco mucho su tiempo, su fe, su energía y su voz. Y por favor, guárdenme un trocito del pastel de cumpleaños para el día que la justicia se haga y todos vivamos libres.”