“EL IMPERIO DEL AGUA” por Sara Martín Blanco

¿Debe comercializarse una necesidad vital? La devastadora industria del agua embotellada ha convertido el agua potable natural en un producto de comercio. Mientras millones de personas carecen aún de acceso al agua potable, otras deciden saciar su sed con agua embotellada. Pero este acto, aparentemente inocente, esconde tras de sí mentiras que repercuten nefastamente en nuestra salud y en nuestro entorno.

El agua es un componente natural esencial para toda forma de vida conocida, incluida la humana. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para garantizar que las necesidades humanas básicas sean cubiertas, son necesarios entre 50 y 100 litros de agua por persona y por día. Con el fin de asegurar el acceso a este elemento tan vital, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció, a través de la Resolución 64/292, el derecho humano al agua potable limpia [1]. Sin embargo, a pesar de dicha declaración,  la ONU informó que cerca de 900 millones de personas vivían sin agua potable en el mundo [2].

Es un dato conocido que el agua ocupa el 75% de la superficie de la corteza terrestre; no obstante,  solo un 1% del total es potable [3]. Esta pequeña cantidad ha de abastecer las necesidades básicas de toda la población humana mundial y de todas las otras formas de vida, animal y vegetal. Pero nuestras aguas potables están siendo contaminadas por vertidos químicos procedentes, entre otras causas, de los envases de plástico del agua embotellada.

El mal del agua embotellada:

Todo empezó en 1970 [4], cuando la industria de las bebidas refrescantes lanzó una fuerte campaña publicitaria que alertaba del daño que el agua de grifo causaba en la salud humana. En su lugar, se ofrecía una alternativa mucho más saludable, asociada a celebridades, atletas y famosos: el agua embotellada; un agua pura proveniente de las más altas montañas. Con el tiempo, sin embargo, se han ido descubriendo las dos grandes mentiras de esta campaña:

La primera, que el agua ni es pura ni es recogida de los arroyos de las montañas, sino que una gran parte es agua de grifo potable (1/3 del agua embotellada de AquaFina -de PepsiCo- y Dasani -de CocaCola-, es agua de grifo filtrada) [5]. La segunda, desvelada por recientes estudios científicos, es la demostración de que el agua embotellada es perjudicial para la salud [6]. Pero además, la industria del agua perjudica muchos más ámbitos de la vida humana:

-       Salud: el agua de botella contiene agentes neorotóxicos: tolueno (relacionado con trastornos en la reproducción); estireno (agente causal del cáncer); ftalato (causante de la disfunción fetal); y  bisfenol-A (molécula tóxica relacionada con la disminución de la concentración, recuento y vitalidad espermática).

-       Economía: el coste del agua embotellada es mayor que el de la gasolina, y cuesta aproximadamente 2000 veces más que el agua de grifo.

-       Medioambiente: la contaminación del ambiente tiene lugar desde el inicio del ciclo de la fabricación del agua embotellada: primero, por la extracción y producción de petróleo  para la fabricación de las botellas de plástico (la fabricación anual de botellas, solo en EEUU, consume la misma cantidad de petróleo y energía con la que se surtirían 1 millón de automóviles); segundo, por el gasto de energía y combustible para su traslado y distribución a los mercados de todo el mundo; y tercero, por la eliminación de residuos (el 80% de las botellas terminan en botaderos de basura, o en una incineradora, contaminando por la generación de polución tóxica. Solo el 20% de los envases son reciclados).

El mercadeo y la manipulación publicitaria han logrado que el agua haya pasado de ser un elemento natural a un objeto del comercio. El público consumidor compra miles de millones de botellas de agua al año (solo el ciudadano estadounidense consume más de medio millón de botellas cada semana). Gracias a ello, CocaCola, Nestlé, PepsiCo y Danone han obtenido una ganancia económica que sobrepasa los 7 billones de dólares [7].  Estas cuatro empresas de la bebida han creado un mercado multimillonario y, poco a poco, parecen querer acabar con el derecho de todos a beber el agua de los acueductos públicos.

¿Qué hacer?:

Protegernos a nosotros, nuestro entorno y nuestra economía. ¿De qué modo? Como ciudadanos responsables, podemos solicitar inversiones para la mejora del suministro del agua potable y para la instalación de fuentes públicas; lanzar campañas contra la venta de agua embotelladas en colegios o centros de trabajo; informarnos de nuestro derecho a consumir agua de grifo en espacios públicos, en restaurantes y en bares (en EEUU los restaurantes ya se han sumado a esta lucha sirviendo agua de grifo a sus clientes). Podemos visitar las redes sociales que, como The Story of Stuff Project [8], van lanzando ideas innovadoras que promueven el cambio de nuestros hábitos cotidianos, como puede ser el de cambiar el agua embotellada por la de grifo.

-           [1] Resolución A/RES /64/292. Asamblea General de las Naciones Unidas. 28 de julio de 2010. http://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/human_right_to_water.shtml. Consultado por última vez en septiembre de 2013

-          [2] “La ONU informa que casi 900 millones de personas viven sin agua potable en el mundo” http://www.elmundo.es/elmundo/2010/03/15/solidaridad/1268666139.html Consultado por última vez en septiembre de 2013

-          [3] “La verdad del agua embotellada”. http://youtu.be/CG4jgH3q150

-          [4] “El gran engaño del agua”. http://youtu.be/t9bXf8Y9lSY

-          [5] Ibidem

-          [6] “La verdad del agua embotellada”. Véase nota supr. [3]

-          [7] “Los mitos del agua embotellada. ¿Agua pura o pura propaganda?”. http://despertaruniversitario.org/2011/09/22/los-mitos-del-agua-embotellada-i-%C2%BFagua-pura-o-pura-propaganda/. Consultado por última vez en septiembre de 2013

-          [8] https://www.facebook.com/storyofstuff?hc_location=stream