“DIETA SALUDABLE PARA PERROS Y GATOS”, por María Sola

Cuando se trata de la nutrición de nuestros compañeros de otras especies, hay muchos mitos acerca de cuál ha de ser la procedencia de los nutrientes necesarios para que se mantengan saludables. En este artículo te mostramos lo que conlleva el tipo de alimentación que les ofrecemos.

¿Su alimento natural?

Los gatos viven frustrados encerrados en pisos o en ciudades alejadas del mar. Su instinto les impulsa a sumergirse en grandes océanos para conseguir su alimento, pues ya sabemos que los gatos comen atún, aunque a veces se conforman con otros “caprichos del mar” como salmones o gambas. ¿Quién no ha visto a un gato en un mar tropical luchando con un gran atún? Es una pena que el ser humano aún no haya sido capaz de documentarlo, tal vez sea, porque esto no sucede, porque esto no forma parte de su naturaleza, ni de su instinto, y es a lo que son forzados al comer piensos cárnicos. No sólo peces se procesan para ser parte de los piensos cárnicos, también vacas, cerdos, ovejas, gallinas y secreciones (leche o huevos).

Tanto perros como gatos en libertad cazarían animales mucho más pequeños de los que hay en sus dietas, y se comerían las vísceras y partes del cuerpo que no se añaden en estas dietas. Aparte, cazarían y comerían en el momento, comerían hasta reventar porque tal vez pasa mucho tiempo hasta que vuelven a comer. Esto hoy en día no es así, les alimentamos varias veces al día, con unos horarios y su alimento viene en forma de croquetas o de paté, nunca de presa.

¿Qué contiene un pienso cárnico?

Los piensos cárnicos no sólo incluyen especies que rara vez consumirían perros o gatos en libertad, sino que además añaden “subproductos” o “derivados de la carne” como indican los envases, esto no son más que restos de mataderos, animales que han muerto antes de llegar, animales enfermos o partes que no se consideran aptas para el consumo humano. Esto puede conllevar que en estos piensos haya altos niveles de hormonas o medicamentos nocivos para la salud de cualquier animal.

Por su parte, los peces carecen de mecanismos para excretar los tóxicos que contaminan los océanos actualmente como el mercurio o los PCBs, por lo tanto, los acumulan. Además la descomposición del cuerpo de los peces en contacto con el aire es muy rápida. Aparte, los peces no aptos para el consumo humano también son incluidos en los piensos cárnicos para perros y gatos, añadiendo así más ingredientes insalubres para nuestros compañeros.

En Estados Unidos, un estudio aleatorio en 43 piensos sacó a la luz que todos ellos contenían cuerpos de perros y gatos sacrificados en perreras, se encontraron restos de collares y de pentobarbital sódico que es el fármaco con el que son sacrificados.

Todas estas sustancias, tanto hormonas y fármacos, como metales pesados, pueden desencadenar enfermedades crónicas, algunas muy graves, desde alergias y problemas digestivos, cardiacos o neurológicos, hasta cáncer.

¿Por qué les gustan tanto estos piensos a nuestros compañeros?

Para aumentar la palatabilidad, el pienso seco se pulveriza con una combinación de grasas animales refinadas, manteca de cerdo, grasas usadas de restaurantes y otros aceites considerados demasiado rancios o no comestibles para humanos, que contienen altos niveles de insalubres radicales libres y ácidos grasos trans. Estos aceites proporcionan el olor característico de un paquete de croquetas recién abierto.

Según el texto de Small Animal Clinical Nutrition (Nutrición clínica de pequeños animales), Digest es el ingrediente más popular para aumentar las ventas de los piensos secos tanto de perros como de gatos. Se trata de una “sopa” de intestinos, hígado, pulmones y demás vísceras, sobre todo de pollo, aunque también se usan otros animales. Esto se procesa con enzimas y algunos ácidos, dando como resultado un producto de fuerte olor e intenso sabor, que hace las delicias de perros y gatos, pero no deja de ser materia en descomposición sin ningún valor nutricional. Según el proceso empleado, este ingrediente tiene un olor más similar a ternera o a peces, así una lata de diversos animales puede llamarse “de ternera” o “del océano” en función del olor que haya adquirido esta mezcla.

¿Una dieta libre de productos de origen animal es saludable?

Los animales nos alimentamos de nutrientes sea cual sea su origen, animal, vegetal, mineral o sintético. Lo realmente importante es la biodisponibilidad de éstos, es decir, la proporción de un nutriente que el organismo absorbe de un alimento y utiliza para las funciones corporales normales.

Una dieta 100% vegetariana equilibrada y saludable es posible en perros y gatos, eliminando así los riesgos para la salud de las dietas cárnicas y evitando al tiempo la muerte segura de los animales que son añadidos en esos piensos. No debemos olvidar que al comprar alimentos con ingredientes de origen animal, aunque sean subproductos, estamos dando dinero a empresas que comercian con la vida de otros animales.

Actualmente, existen en el mercado piensos correctamente formulados y con un equilibrio óptimo de nutrientes, que están basados en ingredientes 100% vegetales, minerales y algunos compuestos sintetizados en laboratorio (también añadidos en piensos cárnicos). Existen en el mercado tanto dietas completas como complementos nutricionales, que se emplean para suplementar dietas caseras.

Páginas web como www.vegepets.info y libros como “Obligate carnivore” o “Vegetarian cats & dogs” nos proporcionan gran cantidad de información útil sobre nutrición y recetas.

Efectos en la salud de una dieta 100% vegetariana

La creencia de que los gatos y, en un grado menor, los perros, no pueden tener una buena salud sin carne, sigue estando generalizada, incluso entre los veterinarios. Sin embargo, en una búsqueda reciente en la literatura biomédica, tan sólo un estudio demuestra un efecto adverso en los gatos vegetarianos, y lo hace con una dieta nutricionalmente deficiente.

Por otra parte, al menos diez estudios científicos han demostrado que los riesgos de padecer enfermedades aumentan al consumir a largo plazo las dietas basadas en ingredientes de origen animal. Algunas de estas enfermedades son trastornos renales, de hígado, cardiácos, neurológicos, visuales, neuromusculares, dermatológicos o hemorrágicos, así como defectos de nacimiento, sistemas inmunológicos debilitados y patologías infecciosas. Al igual que en seres humanos, las tasas de enfermedades degenerativas como obesidad, cáncer, problemas cardiacos y renales, están aumentando en gatos y perros hasta niveles inquietantes. Se sabe que la exposición a largo plazo a dietas no saludables es la causa de este incremento.

En 2006 se realizó el primer estudio sobre una población de gatos vegetarianos a largo plazo, que fue publicado en la American Veterinary Medical Asociation, una de las principales revistas veterinarias en el mundo. La mayoría de los gatos estaban clínicamente saludables. Sólo tres tenían pequeñas alteraciones en las analíticas y se supo que éstos habían sido alimentados con restos de la comida de los humanos, no con una dieta específica.

Del mismo modo, un estudio de 1994 en una población de perros veganos (65%) y vegetarianos (35%) volvió a asegurar que la gran mayoría gozaban de una excelente salud.

Basándonos en estos estudios a gran escala y en muchos más casos notificados, las dietas sin productos de origen animal se asocian a los siguientes beneficios nutricionales: aumento general de la salud y la vitalidad, disminución en la incidencia de cáncer, infecciones, hipotiroidismo y ectoparásitos (pulgas, garrapatas, piojos y ácaros), mejora de la calidad del pelo, control de las alergias, control del peso, regresión de la artritis y control de la diabetes.

Algunas precauciones que debemos tener

Las dietas veganas tienden a alcalinizar el pH de nuestra sangre. Esto, que, en enfermedades como el cáncer es muy beneficioso, puede convertirse en perjudicial en el caso de los perros y, sobre todo, de los gatos, ya que un pH básico en su orina puede desencadenar la formación de cálculos urinarios. Esto sucede con más frecuencia en machos por la anatomía de su uretra, con los consiguientes dolores e infecciones. Por ello, recomendamos que en los primeros meses de transición se realice un control del pH de la orina. Es un análisis sencillo, que cualquier veterinario hará a partir de una muestra que llevemos, incluso pueden vendernos medidores de pH. Para recoger la orina en perros lo podemos hacer directamente con un bote y en gatos con arenas no absorbentes que tienen en las clínicas veterinarias con este fin. El pH de la orina del gato y del perro se encuentra normalmente entre 6,0 y 7,5. Podemos encontrar una gran variedad de aditivos alimentarios en www.VegePets.info que pueden corregir la alcalinización, en caso de producirse. La vitamina C, la metionina, el ácido fosfórico y otros compuestos también pueden ayudarnos en esta tarea, y debéis insistir a vuestro veterinario en caso de que se empeñe en que vuestro compañero debe tomar una dieta cárnica por este problema.

Transición a una dieta vegetal

Cambiar una dieta puede ser tarea ardua para algunos individuos, por ello recomendamos que la transición sea muy progresiva, sobre todo en el caso de animales que estén muy acostumbrados a dietas cárnicas de baja calidad, ya que el sabor de estas es muy intenso. Por ello, iréis mezclando un 90% de su dieta antigua con un 10% de la nueva, a los pocos días pasáis a un 80%-20% y así sucesivamente. Esto también permitirá que los microorganismos de su sistema digestivo se adapten y no sufra ningún desajuste digestivo. Algunos animales, pese a esta progresiva transición, se muestran reacios al cambio, si sabéis de antemano o intuís que puede ser el caso, es recomendable añadirle algunas sustancias más llamativas, como puede ser aceite, levadura de cerveza, alga nori, espirulina o algunas recetas caseras que estimulen a nuestros compañeros a comer su nueva dieta.

Conclusión

No sabemos si serás la persona que algún día grabe a un gato cazando atunes en una isla tropical, o si serás el primero en demostrar que es natural y saludable para perros y gatos comer los nocivos ingredientes que son añadidos en sus piensos con  ingredientes de origen animal. Hasta entonces, nos gustaría que te plantees este cambio de dieta, que seguro resultará en una mejora en la salud del perro o gato con el que vives, pero, sobre todo, será muy beneficioso para aquellos animales que cada día son maltratados por la industrias de explotación animal.

Os animo a probar este cambio, a que os preocupéis por la alimentación de vuestros compañeros, a que disfrutéis cocinándoles o incorporando estímulos a su dieta. No supone mucho tiempo añadir un chorro de aceite de oliva a las croquetas de pienso, pero a vuestro compi puede resultarle muy agradable.