“DESMONTANDO CREENCIAS ACERCA DE LA MODA” por Rin Desings (edición texto: Ariana Olivares)

La imagen frívola de la moda en los medios de comunicación hace que muchas personas sientan reparo a considerarla algo importante y serio, sin embargo, la moda, ya sea en nuestra ropa o en la decoración del hogar, también es un arte y a través de ella expresamos nuestra personalidad. Lo importante no es cuánto dinero o tiempo le dedicamos, sino en qué tipo de prenda estamos invirtiendo.

Imagen y ropa: Rin Desings

Imagen y ropa: Rin Desings

Hoy queremos hablar de la moda dentro de un estilo de vida vegano, ético y libre de sufrimiento, es decir, que tenga el menor impacto en el medio ambiente y en nuestra salud y que sea de comercio justo. En nuestra opinión, existe mucho desconocimiento y comportamientos contradictorios, incluso entre quienes creen actuar de acuerdo a unos principios éticos, así que hemos decidido desmentir ciertas creencias.

- “Lo ecológico es ético”. Un producto hecho de forma más o menos ecológica no tiene por qué ser ético, como es el caso de un abrigo de piel o unos zapatos de cuero que no llevan productos químicos. El hecho de matar a los animales para vestirnos es una crueldad, y la crueldad nunca puede ser ética, además, esa ganadería industrial de la que se saca la piel “ecológica” es una de las mayores fuentes de contaminación del planeta.

- “La moda es banal porque es cara y superficial”. ¿De qué hablamos cuando hablamos de moda? La moda bien entendida y realizada de forma ética es arte y responsabilidad. La moda frívola es irresponsabilidad y vanidad, y la antimoda, una auténtica falsedad. La moda es arte, ya que, hasta su realización, es una creación artística, como la artesanía, que en muchos casos, no está pagada, y además, es una proyección de nuestra personalidad y una forma de comunicarnos. Hay quien compra barato para no derrochar y así usar este dinero para algo más útil, pero no tienen en cuenta a todas las personas implicadas ni el coste de las telas, tintes, diseños, patrones y confección.

Imagen y ropa: Rin Designs

- “Si compro barato, participo en menor medida en esta industria”. Las prendas baratas que compramos son fabricadas generalmente con mano de obra esclava, que usan químicos contaminantes para el planeta y que derrochan recursos naturales, en vez de reciclar. Comprar barato puede implicar explotar a personas y animales, y no valora el trabajo de aquellas artistas y artesanas que hacen ropa ética. Cuando la ropa es ecofriendly y de comercio justo, su precio nunca será barato por el simple hecho de haber pagado un sueldo justo a cada trabajador implicado en el proceso. Si trabajaras en estos talleres, ¿crees que te pagarían bien con los precios que pagas tú por esas prendas? Y si tenemos en cuenta la calidad, este tipo de prendas se estropearán con mucha antelación, por lo que volveremos a gastar dinero para renovarlas, lo que supone un mayor consumo de prendas provenientes de una industria que explota, que es aquello que queríamos evitar.

- “Vestirme de segunda mano ayuda al medio ambiente”. Aunque el reciclaje es una buena opción, debemos tener en cuenta si esta ropa viene de las mismas empresas que explotan gente en países pobres y que contaminan el mundo con sus tóxicos. Empresas como H&M están desarrollando iniciativas para comercializar ropa usada, sin embargo, debemos plantearnos siempre las condiciones de las personas que trabajan para ella, así como la responsabilidad que tengan con el medio ambiente, ya que los productos que se usan para teñir, además de contaminar, deterioran nuestra salud y la de quienes tratan las prendas. La ropa de segunda mano es una buena iniciativa cuando consiste en que alguien reutilice ropa que otras personas ya no quieren o necesitan, sin que eso genere una reactivación del consumo por parte de quienes de deshacen de ella.

¿Qué podemos hacer para ir a nuestra moda sin perjudicar a nadie?

Si quieres comprar ropa nueva o de segunda mano, debemos prestar atención a las marcas y apostar por aquellas que son responsables y éticas y que nos garantizan una calidad, así, la ropa seguirá en buen estado durante años sin tener que confeccionar otra nueva que alimente la tendencia de consumir por consumir. No es necesario que la industria de la moda desaparezca, ya que también da empleo a muchas personas, lo que debemos hacer es apostar por quienes tienen un compromiso ético real, para defender los artesanal y forzar a las grandes empresas a respetar al medio ambiente y sus trabajadores.