“CERDOS VIETNAMITAS, VÍCTIMAS DE LA MODA” por María Sola

Los cerdos vietnamitas se popularizaron al principio de los años 80. Se introdujeron como atracción en los zoológicos, pero pronto se pusieron de moda en el negocio de las mascotas. Dicha popularidad, que ha ido en ascenso en las últimas décadas, está perjudicando gravemente a estos individuos. Su cría masiva, su comercialización y los abundantes casos de maltrato y abandono son algunas de las lamentables consecuencias de esta “moda”.

El cerdo (Sus scrofa domestica) es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia Suidae. La del cerdo vietnamita es la más conocida entre las diversas razas de cerdos enanos existentes, las cuales son el resultado de numerosos cruces entre diferentes razas de cerdos del sudeste asiático, y más concretamente, de las cuatro razas presentes en Vietnam: Oio de Vietnam del Norte, CaioOMong, Cerdo del centro de Vietnam y Heo Moi de Vietnam del Sur.

Los cerdos vietnamitas se popularizaron al principio de los años 80. Se introdujeron como atracción en los zoológicos, pero pronto se pusieron de moda en el negocio de las mascotas.Dicha popularidad, que ha ido en ascenso en las últimas décadas, está perjudicando gravemente a estos individuos. Su cría masiva, su comercialización y los abundantes casos de maltrato y abandono son algunas de las lamentables consecuencias de esta “moda”.

Estos animales suelen tener un tamaño entre 30 y 50 centímetros de altura y pueden llegar a pesar hasta 100 kilogramos, aunque hay individuos que no sobrepasan los 11 kilogramos.

Un cerdo vietnamita pesa aproximadamente el doble que un perro de su mismo tamaño, debido a su complexión más robusta.

CÓMO SON

Los cerdos vietnamitas son comprados y tratados como si fueran perros, es muy importante por ello hacer hincapié en las características que les diferencian de éstos y otros individuos.

Los cerdos son animales muy sensibles, limpios, inteligentes, juguetones y con sus propias necesidades específicas. Es fundamental conocer dichas necesidades para tratarles con la dedicación que merecen, entenderles y aportarles un entorno adecuado.

Al ser individuos tan sensibles al estrés, en su periodo de sociabilización debemos cuidar muy especialmente nuestra forma de dirigirnos a ellos, tratando siempre de comunicarnos de una forma clara y no violenta, pesa a que, en ocasiones, nos puede parecer que ellos se expresan de una forma brusca, ya que es frecuente que nos empujen o, incluso, traten de mordernos para conseguir lo que quieren.

Si desde el principio todas las personas con las que convive el animal se ajustan a un mismo criterio de acción, sin consentir sus peticiones bruscas y premiando sus comportamientos apacibles, la convivencia será, sin duda, mucho más agradable. Las caricias y masajes suelen conseguir aplacarles incluso en sus momentos de mayor estrés y por ello es muy recomendable potenciar al máximo ese tipo de interacción afectiva. Estimular su conducta exploradora escondiéndoles trozos de  comida o jugando con ellos también va a ayudar a que se desarrollen de forma equilibrada y no redirijan su energía hacia conductas indeseadas.

ALIMENTACIÓN

Su gran interés por la comida es debido a que en la naturaleza se alimentan de raíces, frutos y otras plantas que van encontrando por el campo en su constante hociqueo. Pero como, además, son animales muy curiosos, no solo hociquean para procurarse alimento, sino también para conocer su entorno. Podría decirse  que su nariz es, en cierto modo, como una mano con la que van tocando todas las cosas que llaman su atención.

Si convivimos con un cerdo, debemos cuidar mucho su alimentación porque tienen una gran tendencia a engordar y esto resulta muy perjudicial para su salud. Pueden comer hasta enfermar, ya que en libertad difícilmente tendrían tanta abundancia de comida, por lo que nosotros, como responsables de su bienestar, debemos almacenar el alimento en lugares a los que no puedan acceder, cuidando también de no dejarlos al alcance de su vista u olfato para evitar comportamiento obsesivos en su intento de alcanzarlos.

La comida que les ofrezcamos debe consistir básicamente en pienso específico para ellos o pienso de caballos, que también es bajo en grasas. Los alimentos frescos (frutas y verduras) son un complemento muy recomendable y podemos utilizar el pan y los frutos secos como premio o recompensa de forma esporádica.

ENTORNO

Los cerdos son animales sociales y, por lo tanto, es muy importante que tengan ocasión de convivir con otros individuos de su especie con los que habitualmente establecen fuertes vínculos afectivos, del mismo modo que pueden hacerlo también con individuos de otras especies, incluidos los humanos. En principio, al igual que otros seres sociales, pueden ser reacios a la introducción de nuevos miembros en la familia, pero es cuestión de tiempo que acepten su presencia y comiencen a relacionarse con ellos.

Necesitan terreno en el que poder caminar y jugar, sobre todo si son jóvenes. Son animales que pueden pasar horas paseando y hozando en la tierra. Les encanta la paja, que suelen utilizar para tumbarse y buscar cobijo si tienen frío (su temperatura óptima es entre 18 y 25ºC). También son amantes del agua y deben tener acceso a balsas o charcas en las que poder cubrirse con barro y limpiarse.

En contra de la creencia habitual, los cerdos son animales muy limpios, que se cubren de barro para proteger su piel de parásitos e hidratarla, así como también para refrescarse cuando hace calor.

SALUD

Como ya hemos indicado, la alimentación es un aspecto fundamental en el cuidado de estos animales, pues su propensión a la obesidad puede ser causa de múltiples enfermedades y problemas del desarrollo, ya que el sobrepeso puede dañar tanto sus articulaciones como sus órganos internos. Los cerdos vietnamitas, al igual que los de otras razas, son, además, muy propensos a padecer problemas cardiacos, por lo que proporcionarles una dieta adecuada y procurar que siempre estén en su peso puede evitar una muerte prematura.

Junto con la obesidad, encontramos otro punto débil en su sensibilidad a las altas temperaturas, las cuales pueden llegar a afectar al correcto funcionamiento de su organismo. La posibilidad de acceso al agua y la disponibilidad de lugares en los que refugiarse es pues un aspecto clave para su bienestar. En invierno también se ven afectados por el frío y, por ello, sus refugios deben contener abundante paja con la que abrigarse y protegerse.

La castración tanto en machos como en hembras se recomienda antes de los 6 meses de edad, ya que la juventud minimiza los riesgos anestésicos y la intervención temprana evita que desarrollen comportamientos relacionados con la reproducción, como pueden ser la dominancia o la agresividad en el caso de machos ante la presencia de hembras en celo. La pubertad, en los cerdos vietnamitas, hace su aparición a partir de los 3 meses (en otros cerdos esto ocurre en torno a los 6 meses).

El ciclo sexual de las hembras tiene una duración de 3 semanas y el periodo durante el que pueden quedar gestantes es de entre 8 y 10 horas, mientras que la gestación, por su parte, se prolonga durante 114 días.

Como información y reflexión final, los datos indican que el número de abandonos de cerdos vietnamitas ha aumentado de manera exponencial en los últimos años, así como el número de casos de maltrato, debido a que muchas de las personas que los adquirieron en su día como un artículo de moda y de forma totalmente irreflexiva, finalmente no fueron capaces de proporcionarles el entorno y los cuidados apropiados, generando en los animales múltiples problemas psicológicos, conductuales y de salud.