40.325 FIRMAS IMPULSAN AL PACMA HACIA EL PARLAMENTO EUROPEO por Concha López

La conciencia ética crece en Europa y en España, y prueba de ello son las 40.325 firmas que avalan al Partido Animalista Pacma para concurrir a las elecciones al Parlamento Europeo, el próximo 25 de mayo.

La legislación exige el aval de al menos 15.000 ciudadanos, reunidos en unos pocos días, para que los partidos sin representación parlamentaria puedan concurrir a esas elecciones, y ese es el caso del Pacma. La movilización de sus militantes y simpatizantes permitió reunir más de 40.000 avales, superando los presentados por otras formaciones en las mismas circunstancias.

Aunque otros partidos avanzan en esa misma dirección, Pacma es la única formación política, de todas las que concurrirán a esas elecciones, cuyo programa se basa en la defensa de los derechos de todos los animales, y cuyo objetivo último es que ningún animal sea considerado mercancía ni objeto de consumo. Eso incluye la reconversión de sectores tan potentes económicamente y tan incrustados en nuestra sociedad, como la ganadería o la pesca.

La premisa es simple: solo teniendo en cuenta las vidas de todos podremos avanzar hacia una sociedad realmente justa basada en la ética. Y para ello, esos “todos” no podemos ser solo los humanos.

En las elecciones generales de 2011, Pacma obtuvo 102.144 votos al Congreso de los Diputados y 374.483 al Senado, lo cual supuso prácticamente triplicar su respaldo respecto a las anteriores. Ahora el reto inmediato es que Laura Duarte pueda defender esos principios en el Parlamento Europeo. Su programa defiende los derechos de todos desde una perspectiva global, y por ello propone medidas en todos los ámbitos: empleo, políticas sociales, democracia, libertades, acceso a la información, justicia, igualdad y lucha contra la discriminación, educación, cultura, salud, investigación y ciencia, relaciones Internacionales, medio ambiente, agricultura, ganadería, pesca y defensa de los animales.

Todo el programa destila lucha contra el especismo, desde el momento en el que se compromete a luchar por una sociedad justa y sin discriminaciones por razón de origen, de género, de orientación sexual… o de especie. Propone consolidar “alternativas a la Europa del consumismo” e impulsar una “Carta de Derechos Sociales” que garantice una mínima igualdad en toda la Unión Europea, con medidas de intervención para evitar la exclusión, con una Seguridad Social en todo el territorio comunitario y con una política migratoria que respete las normas internacionales y los derechos humanos, con todo lo que eso conlleva.

Tiene también una posición clara en defensa del derecho a la libertad afectivo-sexual y lucha contra la homofobia, y la educación ocupa un capítulo entero de su programa, con la defensa del incremento del gasto público hasta el 7% del PIB y el reto de que todo el sistema se base en el conocimiento y la empatía.

Como ejemplo individual, los candidatos del Pacma en estas elecciones se comprometen a defender una reducción de las “desmedidas” prestaciones que reciben los eurodiputados, y a destinar al partido gran parte de su sueldo para seguir adelante con las campañas de activismo en defensa de esos derechos de todos.

Defiende una estructura europea en la que se aseguren una serie de principios: respeto a los derechos de todos; división de poderes; legitimidad democrática de las instituciones, y legalidad. Por ello, quiere trabajar para mejorar la lucha contra la criminalidad organizada, la trata de seres humanos, el narcotráfico, el blanqueo de capitales, el tráfico de armas y de animales, pero sin que eso convierta a la Unión Europea en un estado policial que vulnere los derechos de los ciudadanos. En consecuencia, apunta directamente, Europol deberá dejar de ser usada “como instrumento para la represión del movimiento por la defensa de los animales”, ya que su finalidad es luchar contra el crimen organizado, no contra quienes defienden a los más desfavorecidos de la sociedad.

El reto energético para Pacma es avanzar hacia un modelo no dependiente del petróleo y respetuoso con el medio ambiente y con los animales. Por ello se opone al fracking y a la instalación de plataformas petrolíferas, y propone limitar el exceso de embalajes con materiales no reciclables, recuperar los sistemas de depósito, devolución y retorno de envases, y fomentar el transporte por ferrocarril para reducir la contaminación del aire.

El artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea reconoce que los animales son seres sensibles, que sufren. En coherencia con ello, propone un reglamento de los animales domésticos de toda la UE que prohíba abandonarlos, maltratarlos o realizar sobre ellos cualquier práctica que pueda dañarlos física o psicológicamente por acción u omisión. Ese reglamento supondría la prohibición de traficar y comerciar con cachorros, y también el final de los espectáculos con animales, simplemente porque la muerte y el sufrimiento de otros no pueden ser considerados deporte, diversión ni ocio. Por ese mismo motivo, reclama el final de las subvenciones que van a parar a dehesas donde se crían los toros que serán torturados en las plazas, con la convicción de que ese paso acercará la prohibición de los espectáculos basados en el sufrimiento y la muerte.

En esa línea, plantea abiertamente mayor inversión en alternativas a la experimentación con animales, la reconversión de los zoos en santuarios de animales dotados de regulación específica, el fin de la caza y la pesca como deporte, y medidas concretas para defender a los lobos.

Pacma abraza los principios básicos de la soberanía alimentaria como forma de avanzar hacia un modelo sostenible, ecológico, respetuoso con el medio ambiente y con los animales, que garantice alimentos de calidad para todos y que dinamice las economías locales. Aspira a una sociedad donde las vidas de los animales no estén supeditadas al beneficio económico que reportan, y por eso propone medidas concretas como prohibir la producción y comercialización del foie o mejorar las condiciones de transporte de los animales destinados a consumo humano, pero con la vista puesta en que esa expresión, “destinados a consumo humano”, desaparezca de nuestro vocabulario.

Y no solo por una conciencia ética hacia todos esos animales, sino también hacia otros humanos. Dos terceras partes de la tierra cultivada en el mundo se destinan a alimentar animales de ganadería para que algunos humanos coman carne, pero esas cosechas podrían emplearse para alimentar con ellas a muchos otros humanos que hoy son víctimas de la especulación y de las hambrunas. Pensar en todos puede ser la solución a los problemas de todos.